
La lluvia golpea mi paraguas haciendo espejos mientras tarareo una canción de Sinatra. Siempre que llueve canta Sinatra en mi cabeza y recuerdo la voz del actor inglés haciendo de judío en el Mercader de Venecia mientras el impermeable se me pegaba a las manos. Llueve casi con pereza de manta, constantemente, acariciando el mundo. Y yo paseo. Paseo para cumplir recados cualquiera, tropezar con un libro en un escaparate, observar unas botas de agua nuevas, comprar gominolas para comer por las tardes. Paseo y llueve. Hasta que deja de llover. Entonces el vaho me crea una niebla gris sobre los ojos cuando doblo las esquinas, y en Alcalá la Mota es presa del misterio y de la luz. Los pájaros se mueven como bailarinas recorriendo los tejados de las casas altas, robándome los pies y la mirada. Vienen. Van. Van. Sobrecogen. Me siento ligera y pesada, alma de gorrión y de avispa. Chapoteo en un reflejo antes de volver a casa, no sé si decidida.
5 comentarios:
aquí también llueve de esa manera.
No diluvia, pero tampoco deja de llover...
Hoy me acordé de ti mil! He visto las libretas mas preciosas del mundo y no llevaba dinero para comprarte ninguna!ahhh!y me he sentido taaaaan triste...
pero intentaré volver!promise!
mua!
yo que habito el pais del agua he aprendido a convivir con la lluvia, juntos despreciamos al sol, tan luminosos y aburrido, a la niebla tan petulante y a la nieve con su afán de protagonismo... ella no es como todos esos fenómenos metereologicos, ella te conoce bien, a veces la lluvia me trae tu nombre
Cuanto me he perdido. mmm, la lluvia, si en Lima lloviera...
Yo estoy deseando coger un día de lluvia para salir a cazar fotos...
Pero, por mucho que llueva de noche, de día tenemos un anacrónico sol...
¡Besos!
me encanta el invierno.. ya empecé con despliegue de bufandas y leotardos de colores... y el paraguas rosa con sus botas de agua a juego.. monísimas!!!!!!!
Publicar un comentario