30/9/11

en la pared
estaban escritos los nombres
de todas las constelaciones conocidas
de mayor a menor
por eso, sin estarlo,
estabas conmigo
y podía besarte
a través de los astros
de los nombres
juntos en mi espacio finito

28/9/11

aprenderé a leer de nuevo
aprenderé las cosas importantes
cuando todo comience
cuando deje de ser este maldito final

26/9/11

entre el ruido,
regresó de madrugada,
cargada de palabras,
aprendiendo a desdecirse,
porque
a partir de ciertas horas,
los verbos se revelan
y prueban a mentir
con la misma fuerza
con la que dirían la verdad
a plena luz.
susurraba y se reía
preguntándome si todo aquello
era una mentira desvelada
o simplemente ella.

yo tenía los ojos cerrados.
respondía sin pensar
cosas ciertas, quizá injustas
o simplemente yo.

25/9/11

23/9/11

otoño me regala lluvia calma
auguro, elevo pájaros,
sueño con mujeres que no existen
y el planeta gira, irremisiblemente,
en un lugar exacto bajo mí.

20/9/11

la princesa de tinta azul se mira los dedos manchados y mira el trabajo y el reloj, quizá la hora. se pregunta si saldrá ese color de su piel y tararea molesta concentrada en una palabra difícil. entonces la ciudad se hace enorme un segundo antes de volverse diminuta y caber en su salón, porque nada más importa salvo ella. 
el tiempo se disfraza en el lugar que habito.
inventa fórmulas en su elasticidad mientras, rítmica, planeo conquistar el mundo.
después se marcha, dejándome la sombra tras de sí, como una manta.
seguro que bebe y se emborracha.
vuelve en el segundo exacto, ligero, besucón,
convirtiéndome en victoria con sus gestos.
entonces lo acaricio, lo asumo, me templo.
celebro su llegada y nos miramos: hora tras hora.

19/9/11

ámame antes del fin del mundo, 
antes de la caída de las constelaciones, 
cuando la civilización torne a selva
y el hombre acabe por destruirse, 
ámame antes, antes de las catástrofes, 
ahora. 

15/9/11

Juré que no lo había inventado, que no mentía, que era cierto. Lo juré con la boca y con las manos, lo juré con los ojos, con cada célula de mi piel. Juré como juran los niños convencidos de su inocencia y como juran los viejos por los recuerdos que comienzan a perder. Incluso recité su nombre sin olvidar ninguna de las letras. Ellos se reían complacidos, dispuestos a perdonarme por mi efusividad. Como si tuviesen pena de mí.
Y aquello me hacía sentirme empapada, su compasión me calaba la ropa y la piel bajo la tormenta. Porque no hacía frío, tiritaba. 
 -Lo prometo -insistí rendida-, existe. 
 -Ya, ya, ya, niña. 

14/9/11

por dejar mi patria
y abandonar mi reino,
por armarme barco
y acudir a reposar en ti,
por traicionarlo todo:
tu helena

12/9/11

albergo círculos, dibujos de círculos
en mi pecho.
geométricos marcan zonas cero,
rincones donde cobijar besos,
centros de diana.
rosados, de líneas delgadas,
círculos tiernos sobre el pecho
-quizá ventanas, pozos, cimas,
quizá.

10/9/11

el veneno de la araña me alimenta
teje sobre mí, dibuja cúpulas y yo, 
paralizada, observo el cielo inmenso
y vacío. 

8/9/11

no es que el viento hubiese descubierto nuestros nombres, ni siquiera consistía en que los minutos nos hubiesen desnudado de nosotros mismos. no. no era aquello. era otra luz. la sombra de otra luz en tus pupilas.

7/9/11

Soñé que llegabas a casa y te imaginaba portando una maleta de cuero vieja. Te imaginaba porque no podía abrir los ojos y recorría nuestros dominios a tientas, con la seguridad del que se sabe en su territorio. La luz o el miedo me impedía abrir los ojos y tu voz llegaba cansada a mis manos tímidas mientras dejaba el aire recorrer las habitaciones oscuras en nuestra casa sobre el tejado. De pronto nos chocábamos y yo, que no te había intuido, me sobresaltaba abriendo los ojos sin pensarlo. Me mirabas dulce y agotado, me apoyé en ti, decidida a no cerrar mis párpados de nuevo.

6/9/11

aguanté tus gritos, tus mordiscos,
rompí tus cadenas con mis dientes
y entre las sombras de tu cobardía
me aguardaban tus ansias de escapar

5/9/11

Llevaba el pelo recogido torpemente en una coleta que no impedía que muchos mechones le cayesen sobre la cara, quizá por eso había optado por sostenerlos con una fina diadema rosa que nunca usaba cuando esperaba encontrarse con alguien. Siempre que se ponía a trabajar en algo necesitaba tener la cara despejada. Estaba inmersa entre sus papeles, con su peor camiseta, las piernas desnudas y el ceño fruncido. En su perfil percibía la huella honda de sus ojeras creando pequeñas bolsas grises bajo sus párpados. Las gafas descansaban sobre la mesa junto a dos tazas de café como otro elemento más de los que le estorbaban. Sabía que no me había percibido y que en el momento en que dijese cualquier cosa la sobresaltaría, me miraría irritada increpándome con poca educación. Pero también sabía que, en el instante en que mi cuerpo produjese el más mínimo ruido, sería expulsado de aquella posición privilegiada, de aquel mirador secreto a la magnitud de sus dominios. Desde allí, desde el quicio de la puerta, entre las sombras tercas de la tarde, contemplaba el mundo secreto que ella desplegaba concentrada en todos los detalles, menos en mí. 

4/9/11

hoy acampo en mi hogar, 
soy mi punto estratégico, 
la mejor de las guaridas, 
mi territorio sagrado. 
hoy soy casa, para mí. 
 -háblame que tengo miedo.
 -no creo que tengas miedo.
 -sí, es cierto, lo tengo.
 -pero si tú eres tu lugar seguro.

2/9/11

vago, desterrada de tus dominios
cargada de abrigos contra el frío más allá de tus murallas. 
pruebo con tus puertas todas mis palabras mágicas.
beso tus puertas. deambulo,
brújula en el polo, entre los cauces de tus no. 
helada, confundida fuera de ti, 
olvidada entre acordes y palabras,
espero el beneplácito de tu voz diciendo "vuelve a casa"