4/11/08




Cuando estaba a punto de irme a dormir, Peter vino a mi ventana enfadado como nunca porque me había olvidado de él. Ni siquiera lo había llamado para la limpieza de primavera... Se sentó en el alfeizar y me pidió una historia nueva. Entonces yo le hablé de mi felicidad y de lo que me acordaba de él viendo a mis alumnos, tan parecidos a él. Cuando escuchó la palabra alumnos abrió sus preciosos ojos como platos.
-¿Por qué tienes alumnos, Wendy? -preguntó con su vocecita dulce.
-Porque soy profesora... en un instituto... -murmuré y él saltó volando hacia lo alto hasta darse contra el quicio del ventanal.
-¡No! ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué? -me exigió con rostro desencajado.
-Me he hecho mayor, Peter -sonreí evocando el cuento.

Peter volvió a sentarse lentamente y apretó la boca con gesto de pensar. Llevaba el flequillo más largo y le caía con desenfado sobre los ojos. Al final, sin levantar la vista del suelo, volvió a hablarme:
-Yo también me he hecho mayor, ¿sabes? -me confesó con culpabilidad-. Pero intento no olvidarme del niño que fui cuando me conociste.
-Nunca puedes dejar de ser el niño que eras, Peter, ¿o vas a convertirte en pirata? -exclamé entre aterrada y divertida.
-¡Jamás seré un pirata! -sentenció clavando una fría mirada en mí.
Guardamos los dos silencio, quizá recordando cómo fue todo, cómo fue ese pasar por nuestras vidas con aleteo de hada y revolucionar un poco el sentido del mundo, conseguir que algún reloj se detuviese para dejarnos soñar. Me di cuenta de lo lejos que me quedaba todo ya y recordé lo importante que había sido encontrarlo para mí y para mi novela.
-Siempre volveré para salvarte de Garfio -me dijo antes de despedirse- y para sentarme en tu ventana.

3 comentarios:

dreamer888 dijo...

gracias por la clase y por la bienvenida!


buenas noches wendy!

Antonio Alfonso Jiménez dijo...

Entonces, no lo sabía, mis días han sido de 26 horas. Las horas que he andado mirando si alguna nube tenía mi rostro. Las horas que tú me has regalado.

No estés triste. Estas historias que escribes sobre Peter Pan dejan el ánimo recién llovido. O sí lo estés. Si la tristeza es el único sentimiento puro que nos queda...

Gracias. He vivido.


(Esa sombra en tu abuelo....mi abuelo, se despertaba de madrugada, sacaba la mano de las sábanas, me agarraba la muñeca, me llamaba por los nombres de todos sus hermanos, luego volvía:

- ¿Es un sueño? Hijo, ¿lo he soñado?

y yo

- Claro Abuelo, aún estás vivo. Sigue nadando.

Luego lo dejé ir. Desde entonces no me queda a nadie más. Ya no me queda más remedio que ser un hombre; hacer cosas de hombre; decir cosas de hombre.

Disculpa por venir a llenarte los papeles de lágrimas.)

Juan dijo...

buenas noches Wendy!!!

genial!!