26/5/08


La primera parte del sueño la recuerdo borrosa porque me desperté y después volví a dormirme. Al principio iba a casarme, sí, era el día de mi boda. Llevaba un vestido como de princesa, era bonito y también vaporoso. En la boda pasó algo que me hizo escapar: le preguntaron a él si me cuidaría para siempre, y él respondió que no sabía si sería capaz de hacerlo. Entonces yo salí corriendo de la iglesia sintiéndome traicionada, no sé si lloraba o simplemente el sentimiento de rabia hacía que las lágrimas no saliesen de mis ojos. Yo volvía a tener el pelo largo y bonito. Vi un tren y corrí para montarme en él. El vagón estaba lleno de gente, recuerdo un anciano, una familia, un muchacho y mi inexistente amor perfecto. Me miró compadeciéndose de mí y me preguntó en voz bajita cediéndome un sitio a su lado: “¿Qué te pasó?”.“No me quería lo suficiente”, le respondí. Me dijo algo sobre lo guapa que estaba que me hizo sonreír. Yo apoyé la cabeza en su hombro y me sentí reconfortada.

Después estaba soñando algo absurdo. Una amiga y yo, o en realidad era yo misma en dos personas, cosa que no es raro que me pase en los sueños, estábamos jugando en la puerta de un bar con los vasos que se habían quedado fuera. De algún modo estábamos preocupadas porque en mi pecho fluía la sensación de persecución, de tener que esconderme un poco. De hecho intentábamos crear un ejército de cristal que nos protegiese porque parecía que podríamos hacer magia. Pero en ese momento un hombre alto y calvo, como un gorila fornido y malhumorado, terriblemente amenazante, derribó de una patada todo lo que estábamos haciendo. Nos sentimos aterradas, al parecer nos habían encontrado por fin o esa actuación haría que nos encontrasen. Pero ya no éramos dos, ya era sólo yo. Cuando más amenazada me sentía, apareció de nuevo él, mi inexistente amor perfecto, alto, moreno, con el pelo relativamente largo cayéndole sobre las orejas, los ojos oscuros, los hombros anchos, el pecho erguido, en su rostro había una mezcla de total seguridad y de enfado. El gorila intentó golpearlo en el pecho, pero se hizo daño en la mano al hacerlo y se quedó quejándose de vuelta al bar. Él me tomó de la mano y me llevó hasta la carretera. “Ven conmigo a casa”, me dijo, y yo me hundí en su abrazo, dejándome embargar por su olor perfecto, repleto de seguridad y promesas cumplidas. Él me señaló con la cabeza un coche de caballos dorado y hermoso que yo al parecer ya conocía. “Vámonos a casa”, me rogó de nuevo, “déjame cuidar de ti”. Yo me sentí obligada a separarme un poco de él. “¿Todavía no puedes venir?”, me preguntó leyendo en mi rostro la indecisión. Por un lado quería disfrutar de esa seguridad para siempre, quería disfrutar de su presencia tranquilizadora, de su amor universal que me hacía sentir la persona más valiosa del mundo; pero por otro lado tenía que demostrarme algo a mí misma, no sé el qué, pero tenía que quedarme y seguir sufriendo el mundo un poco más. “Aún no puedo”, susurré y lo miré a sus ojos negros y hermosos. Me volvió a recoger entre sus brazos y me apretó con fuerza, pero sin llegar siquiera a hacerme daño. Me besó en la frente lentamente, yo cerré los ojos para disfrutar al pleno aquella emoción. Cuando los abrí me encontraba de nuevo sola en la calle, no había carruaje, no había nadie. Pero sabía, con una claridad que no sabía si me molestaba o no, que en el momento en que lo necesitase, en el momento en que de alguna manera me sintiese amenazada por el mundo, él volvería a estar ahí, librándome de todo, invitándome a volver a casa, a volver con él.

Me he despertado embargada de esta total seguridad, casi no he podido reaccionar para nada más que para regodearme en esta sensación de estar protegida, de ser amada de una manera tan desinteresada.




Siempre que sueño con él se me desarma el mundo y se me despierta la sed.

3 comentarios:

Abel Asvir dijo...

la certeza de la presencia de nuestro amor perfecto solo es comparable a la seguridad de su invisibilidad, maldita sea, que torpes somos!!!!

Luar dijo...

Intente, hace mucho, descobrir el significado de los sueños...me quede sin dormir una semana!

Juan dijo...

sueños .. hace mucho que no puedo recordar los que he tenido :(