24/5/08




El patio de butacas comenzaba a llenarse y por debajo del telón se veía la luz de la sala, como promesa de futuro. El corazón estaba a punto de estallarle, como tantas otras veces, como si fuese la primera vez en una mezcla de emoción y pánico. Todos los actores vestidos ya, yendo y viniendo por el escenario con gestos nerviosos, sumándose a cualquier conversación en voz baita. Ella estaba ya sentada en su silla, con las piernas dobladas hacia la izquierda, mirando a todos en silencio. El vestido medieval la hacía sentirse pequeña, de cinco años, jugando con una toalla a andar como las reinas al borde de cualquier piscina. Estaba a punto de levantarse para matar los nervios andando un rato cuando la voz metálica anunció después de una música extraña que quedaban tres minutos para que comenzase la representación. Respiró nerviosa y miró a uno de sus compañeros, de pie, vestido de caballero, a su lado. Sonrió nerviosamente y él desenfundó la espada:
-Creo que no puedo esperar más -dijo usando su espada como bastón para arrodillarse a su lado. Ella lo miró desconcertada, estaba a punto de comenzar la función-. Sé que hay muchos inconvenientes, y entre ellos está que tienes novio... pero quiero decirte que me gustas.
Intentó encajar las palabras en su esquema de nervios y tensión, pero sólo respondió con un "Oh, Dios" menudo antes de que dos compañeros más se arrodillasen creyendo que jugaban a algo.

3 comentarios:

Juan dijo...

La elección perfecta para esa confesión. Un momento lleno de suspenso , sobre todo por la gente esperanco del otro lado del telón

Abel Asvir dijo...

espero que cuando subia el telón tu susurrases: "mientras el telón siga arriba yo tambien te quiero..."

bicos

Luar dijo...

Esta yo estoy nervioso!
Que ansiedad de saber lo que paso...