23/1/08


Lo noto. Se está acercando otra vez. Me pesan los pasos y todo me parece un poco más triste. Termino de ver un capítulo más de la serie de todos los días y me doy cuenta de que estoy llorando. Salgo a la calle y el silencio continúa en el fondo de mi estómago. No me apetece cruzar la mirada con nadie, clavo mis ojos en mis pies, los espejos me asustan un poco más. Algo anclado en la comisura de mis labios me hace tender hacia abajo, casi sin darme cuenta me cuesta más trabajo sonreír que mantener el gesto torcido. Siento mi pecho de paloma, mi palpitar de pajarillo caído al suelo temiendo que en cualquier momento un niño pase y lo vea. Se me transparenta el alma de cristal de alguna manera sutil que me aniquila y mi estómago está en silencio de cueva esperando un ladrido más. Aguanto la respiración sin darme cuenta y los ojos se me colman si me dices que no vendrás hoy, que no tienes tiempo. La casa está vacía y lo agradezco, puedo vagar por el pasillo, acostarme en la ventana, cerrar los ojos sin cerrarlos, beber agua tragando sin esperar nada. Lo noto. Ya queda menos. Y no me apetece negarme.

4 comentarios:

tartooki dijo...

hello ! is that your painting work ?
well ! nice blog !

Juan dijo...

..y alguien toca la puerta cuando menos te lo esperes.

Luar dijo...

Una y otra vez.
Sin prisas te acercas.(alguien se equivoco de piso!)
Lloras una vez más, tu gato bebe cada lágrima de tus ojos...que bueno es tener un amigo para compartir dolores...

Abel Asvir dijo...

No levantes la mirada, no sonrias, no hace falta que finjas... la tristeza brilla en ti como un diamante!!!