9/1/08


Llevaba el vestido que había comprado para ir a la fiesta de graduación. Usarlo era para ella algo así como ponerse el disfraz del niño eterno, la hacía parecer la misma de siempre. Pero a la vez la alejaba tanto de sí misma que sentía un vértigo aterrador y extraño. Pero no importaba, en realidad le encantaba aquel vestido, aunque ya no estuviese a la moda, aunque aquellos no fuesen los colores de esa temporada, para ella era la prenda más especial de su armario.
Miró el reloj por encima del libro y suspiró apocada. Ya llegaba veinte minutos tarde. Quizá se habría echado atrás. Volvió sus ojos a la página que la tenía ocupada e intentó concentrarse de nuevo. La gente que pasaba a su alrededor a penas reparaba en ella. Desde donde se encontraba podía observar un escaparate de prisa y maletín.
A las seis se cansó de intentar concentrarse en la novela y guardó el libro en su bolso. Subió los pies al banco y, teniendo cuidado de no mostrar nada que no debiera, se abrazó a sus rodillas pensativa. Seguro que se había echado para atrás, ella había sido muy clara. Ningún compromiso. Sólo tomar café. Sólo conocerse un poco más. Sólo observar el olor del otro mezclado con todos los demás. Sólo reparar en el gesto curioso al hablar, en el tic nervioso de la rodilla. Ningún compromiso. Se lo había prometido.
Su móvil comenzó a vibrar en el bolso y corrió a buscarlo entre las mil tonterías que llevaba siempre consigo. Al final la llamada se cortó antes de que consiguiese alcanzarlo. Buscó en la lista de llamadas perdidas y contempló su nombre. Sonrió sin darse cuenta y el estómago le dio un vuelco. Levantó la cabeza y miró al rededor, buscándolo. Él estaba ahí, apoyado en la parada de autobús, observándola a través del tránsito, de la gente. Movió la cabeza para apartarse el pelo de la cara y abrió los brazos de manera teatral como presentándose después de un número de magia. Sonreía.
Sin darse cuenta ella se preguntó cuánto tiempo llevaba él allí, mirándola.

3 comentarios:

Juan dijo...

No sabes cuanto me hubiese gustado ser él.

Luar dijo...

...observou-a desde o primeiro momento, tranquilo mas atento.
Registava cada movimento, cada suspiro na sua memória para mais tarde recordar...

Abel Asvir dijo...

Cuanto tiempo?, todo, quizás él pasó su vida esperando ese momento. Pero que paso despues, y si a ella no le gustó su olor? Que pasa cuando conoces al hombre de tu vida y resulta que no te gusta?

Aire, creo que todos tus lectores nos sentimos como ese hombre!!!!