8/1/08


Los reyes trajeron algo que no esperaba.



De nuevo estaban metidos en el coche haciendo el mismo camino de todos los sábados. Ella casi no podía hablar del sueño que arrastraba e intentaba no quedarse dormida porque le parecía muy egoísta. Él tarareaba las canciones que sonaban en la radio y la miraba de vez en cuando con una sonrisa. Ya habían tomado el desvío correcto y avanzaban despacio por una carretera estrecha y congestionada.

Ella memorizó de nuevo cada curva porque sabía que tendría que conducir por aquel mismo camino de vuelta. Cuando estaban a punto de llegar a una de las curvas más cerradas que lidiaba con una pared, él bajó la música y alzó la voz:

-Ahora fíjate en lo que está escrito en la pared.

Ella levantó los ojos con pereza y observó en letras rojas: "Por una Andalucía libre...", pero no entendió nada. Entonces leyó más abajo, en letras negras y concretas: "Buenos días, princesa. Te quiero, Silvia". Los ojos se le llenaron de lágrimas de envidia.

-Cuando lo vi me acordé de ti-. Dijo él sonriendo-. Me habría encantado ser yo el que lo escribiese en el camino que haces todos los días.

Ella se mordió la lengua como método de contención y suspiró recordando una canción que de pronto se convertía extrañamente en realidad: "para hacerme feliz hay que estar muy loco por mí".

Después estuvo escribiendo en una cafetería durante toda la mañana, sintiéndose ridiculamente contenta.

3 comentarios:

Luar dijo...

Que bonito es el amor...pena que hay dias que puede ser tan cruel!!!

Entonces me voy a la ducha y canto: "yo para ser feliz quiero un camion..."
Si la vida vida puede ser ridicula...aun más si me imaginas cantando en la ducha...con el pecho tatoado y mascando tabaco jajaja

Juan dijo...

Que extrañas maneras elige el amor para revelarse en nuestros corazones.

Abel Asvir dijo...

Me gustan mucho las pintadas, yo las leo siempre, e imagino para quien serán, seguro que encuentro alguna para ti, te tendré informada!!!!