4/6/07

Acorralada, entre la espada y la pared, presa tonta de la almohada cuando se empeña en mentirme, cuando me asusta severa si me siente estremecer. Acorralada, apabullada de latidos, presa de respiraciones, bañada en sudor y frío, con la espada sobre el cuello que llora tus dientes. Acorralada, presa ciega de mi, reo fácil de mis obsesiones sin condena. Entre la espada y la pared, entre el desafío y el abrazo, obligada a decidir. Acorralada...





¿Sabes? Mejor me siento a pensar en mis tonterías, estas cosas importantes acaban por darme dolor de cabeza y hacerme pequeña.

1 comentario:

Abel Asvir dijo...

Entre la espada y la pared está mi casa, es todo lo que pueden abarcar mis brazos. Empiezo a llenar mis maletas de viento, a veces cuando viajo me falta aire.
Bicos galaicos