14/11/24

el ruido de la agenda,
los correos, el teléfono,
las cosas sin hacer, la lavadora,
el timbre, los platos
por lavar, mi lista eterna,
se acalla al fin al caer del día 
cuando inerme y febril
alzas las manos
y te acoges a sagrado
en mi regazo. 

13/11/24

redes 
Entro:
fotocopiadoras de odio,
de triunfos, de miseria y mentiras.
Salgo:
mi hija duerme, mi marido
hace la cena. 
El mundo se desdobla,
el ruido acalla la belleza. 
¿Duerme el malvado
a pierna suelta? 

12/11/24

las autoridades pertinentes declararon
el siniestro total cuando te fuiste
dejando huérfanas la cama y la cafetera.
no hubo forma de coser lo que olvidaste,
ni de salvar los discos, la ropa, aquel sillón.
no fue fácil ordenar el derribo total, 
te lo confieso; pero qué gusto 
verlo todo volando por los aires
-polvo eres y en polvo te convertirás-
y agarrar los libros, las heridas, un cuaderno
para coger un tren y que él me viera.
qué gusto que escribiera aquel mensaje
sobre el vestido que nunca te gustó.
así que, al fin y al cabo, gracias, amor
que fuiste tumba y precipicio, 
no puedo celebrar más tu despedida. 

10/11/24

domingo
no aspiro a más que a tu risa,
que a los verbos de mi hija que
a un café y a esta cama en bienvenida. 

9/11/24

de todos los puntos de mi vida
-en exámenes, bordados,
dibujos invisibles, partidos,
derrotas, íes o el carnet-
me quedo, sin dudarlo, 
con los trece que cerraron
la puerta que abriste en mí. 

7/11/24

amarte fue instantáneo
después de escribirnos en los libros,
en las redes, en la fe
durante diez años,
pasamos a escribirnos en las manos.

6/11/24

no creo en el infierno
el infierno es la ausencia de ternura
el demonio hace todas sus cosas aquí

5/11/24

leí a salinas
por primera vez
en una edición de periódico
amputada y probre
con papel reciclado
y veinte o treinta poemas. 
tenía dicisiete años y él
estaba muerto, pero me amaba 
como el chico de clase
como el chico del chat
como el amigo callado
de mi infancia al que nunca recordé. 
me amaba
y por sus versos 
andaba yo de puntillas
sobre tacones de estrellas:
otra y la misma
capaz de descifrar -sin la maestra-
el sentido absoluto 
del poema. fue
un triunfo atávico, de pertenencia,
un salir de la caverna, un effetá.
dejé que la poesía me mirara. 
me hice poeta. 

4/11/24

lunes, seis de la mañana
con el verbo, curto la luz;
instauro la aurora,
alejo las sombras de mis pies,
aparto el mar ignoto y negro
-la desesperanza- y elijo
remar en voz baja. 
mi hija trepa a mi boca,
me pide: canta. 

2/11/24

hay que volver a la normalidad
es alarido la memoria
del barro, queda 
prohibida la herida, la muerte,
la pala, la sed. 
ha dejado de llover;
siguen sin cantar los pájaros.

6/10/24

primero te busqué en la carne
tan llena de esperanza como un buque,
y no estabas.
te busqué en números, en calendarios
anotando el día
en que ibas a llegar para tener
listos los globos y la tarta,
la bienvenida,
pero no estabas. 
entonces te busqué en la sombra
y el miedo se hizo en las habitaciones
y un hueco, tuyo, fue creciéndo dentro
de mi cuerpo expectante
-no sabía si con ruido de pájaros
o de tumba-. 
llegaron los fantasmas, los espejos,
la vida de los otros convertida en una herida
abierta y fulminante 
en la que meter las manos.
y no estabas. 
te busqué en despachos tristes de hospitales
en silencios, tecnicismos, agujas, en pastillas,
tardes largas y temblores.
y no estabas.
de la mano del que amo me adentré en el hielo
en la gélida tundra
en lo azul paralizante
en la eternidad pausada y blanca, casi azul,
en el invierno más vacío de mi vida
donde no pude alimentar osos polares
ni alcanzar estrellas.
y, a pesar del viento, de la ciencia, del
dolor y del cansancio, grité tu nombre. 
una y otra vez, una y otra vez tu nombre.
hija mía. hija
mía.
mi voz te despertó. 
tú te giraste a mí, semilla helada,
tú te aferraste al fuego que tenía:
estabas. 
ya no importaban el frío lacerante, ni la sangre,
ni la duda y ni la muerte, tú
estabas. 
existías más allá de la palabra o el deseo,
más allá del vértigo y la luz,
criatura nueva hiciste
de la búsqueda un camino
y ahora, mamas. 

6/6/24

recogí las piedras que me tirasteis
(mansa) (torpe) (predecible) (rara)
(cándida) (incapaz) y me hice una casa.
-en ella bordo, bebo té, amo y escribo-.