
Recuerdo sus manos delgadas, huesudas, cruzadas por el tiempo y por las venas, con pequeñas marcas marrones y azules, la piel de mapa y los lunares. Parece que puedo escuchar sus pasos cortos recorriendo la cocina. Se agarra el delantal y aprieta con fuerza contra sí. Le duele, todavía le duele demasiado.
3 comentarios:
Puedes darle un beso de mi parte??
Otro para ti princesa
Hay vces en que la presión alivia las tensiones, otras, en las que sigue doliendo demasiado...
Estar por el puchero no significa olvidar, desgraciadamente...
Un abrazo!
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