
El día en que decidiste
contaminar con tu presencia
la piel oscura de mis tardes yertas,
firmaste una carta de paz
con las esquinas de mi vacío
que ya no sirve.
Prende con tu luz mis mil fronteras,
ametrállame el instinto
muerto a golpes contra el frío,
píntame de miel
los perros negros que cacé
para asustarte.
Dejó de bastar esta estrategia
de fantasear contigo
-que te rendías-
quiero ser hoy
el ejército vencido
a piedras, a golpes, a minas,
a besos.
4 comentarios:
Los tratados caducan cada día, sobre todo si hablamos de rendiciones.
Mejor hablemos de comercio, de pactos donde manos y alma se froten.
Muy hermoso.
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A menudo, orgullos sin sentido, se esconden en rincones angulosos.
Pero un beso puede darnos la victoria.
Besos encantados
rompe el tratado de paz, declarare la guerra ^^
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