13/1/08




¿Por qué le temblaban las rodillas? ¿Por qué sentía que el corazón estaba a punto de escapársele del pecho como una mariposa traicionera? "Cálmate", se ordenó a sí misma apretando los puños. Suspiró profundamente y descubrió que había estado conteniendo la respiración. Él la miró con aquella sonrisa pícara que comenzaba a sacarla de quicio.
-No puedes hacerme esto-. Murmuró entre dientes y él comenzó a reír a carcajadas por encima del café.
-¿Hacerte qué?-Repitió él a la vez que alargaba una mano por encima de la mesa y le rozaba levemente la barbilla.
Ella se mordió el labio vencida.
-Esto-.Susurró antes de dejarse caer hacia atrás en la silla con la cabeza dándole vueltas.

3 comentarios:

Abel Asvir dijo...

Claro que puedes, es más, debes hacerselo!!!!!

Juan dijo...

eso mismo digo !!!! saludos

Luar dijo...

Estoy de acuerdo con Abel...(como me cuesta decirlo)!!!!
Puedes y debes hacerlo siempre que lo deseas...sin pensarlo mucho!!!!
No solo de fantasias y sueños vivimos.jajajaja