12/12/07


No, no te quiren, no.
Tú sí que estás queriendo.
(Salinas)



¿Sabes cuando sales de la ducha y te das cuenta de que no te has quitado todo el jabón? Me refiero a ese momento en que descubres en el espejo que tienes, sobre el desnudo, un costado blanco de burbujas que, a la luz de la lámpara, no se parece en nada al explendor de aquella barba de espuma que te ponías de pequeño cuando tu madre te dejaba jugar en el agua.


Entonces experimentas una sensación comprometida. Por una parte no quieres volver a la ducha, bastante te ha costado despedirte de la lluvia tranquila y contínua. Además no sabes si el agua saldrá caliente todavía o si tendrás que esperar de nuevo. Pero, por otro lado, la idea de llenar tu pulcra toalla de espuma tampoco te satisface. Va un poco contra las normas. No hay que negarlo, uno con la toalla sólo se quita el agua. De hecho es el agua la que quita la espuma, es una cadena de favores. Así que algo en todo el proceso ha salido mal.


Al final olvidas tus principios, haces un gesto con la cabeza y te envuelves en la toalla. Qué remedio.


Yo siempre me siento, liada, a esperar a que el agua se evapore de mi cuerpo. A veces me miro la boca en el espejo, a veces canto alguna canción y me embadurno en crema. Otras me arazo a mí misma y me permito sollozas en ese espacio íntimo donde nadie me interrumpe ni me pregunta.


Maldita espuma.

3 comentarios:

Luar dijo...

Saiu cintilante do banho, nu como um deus, belo como uma estátua de Miguel Ângelo e por um segundo pensei que ele era meu, que aquela maravilha era coisa minha e ele chegou-se a mim, ainda despido e mordeu-me a nádega com força, como se tivesse adivinhado o meu pensamento e me viesse colocar o seu ferro como costumava fazer aos cavalos.

(Rosa Lobato de Faria)

Abel Asvir dijo...

Pues yo hago cuernos de espuma y me pongo barba, y despues lleno las manos y soplo con fuerza!!!

Arkadia dijo...

Soy del grupo de los que se la quitan con la toalla y punto. Debe de ser porque crecí entre chicos. Un hermano varón y sus amigos equivalen a un criadero de cerdos a-normales (en el sentido de norma, jeje).

Mas, nunca he llegado a casos extremos -salvaguardando mi femeneidad-. Conozco quien una vez se sonó la nariz con sus propias medias. Jeje

Aire, un abrazo!
Arkadia