22/11/07


Había una vez un niño-hombre soñando la orilla del mar, no a la orilla del mar, no, soñando la orilla del mar. Nada más despertarse soñaba la orilla del mar, después de ducharse soñaba la orilla del mar, durante el almuerzo soñaba la orilla del mar, y así contínuamente hasta quedar agotado de mirar el horizonte. El niño-hombre estaba muy preocupado porque en su orilla del mar no rompían olas, ¿y qué era una orilla del mar sin olas? Así que dejó todo e inició una búsqueda ciega de las olas de su orilla, recorrió todas las costas conocidas y desconocidas y nunca lograba encontrar entre aquellos peñascos bañados de sal la orilla que no dejaba de soñar. Hay que decir que hubo una vez que el niño-hombre se cansó de buscar y estuvo a punto de abandonar, pero entonces un poquito de mar le besó el dedo gordo del pie y recobró las fuerzas para seguir caminando. Pronto comenzó a darse cuenta de que en las orillas del mundo había conchitas marinas y caracolas, desde ese momento, en los pueblos, lo conocían como el niño-hombre de la red de tesoros, porque llevaba siempre a la espalda una redecita llena de los pequeños milagros que iba encontrando por las orillas. Sin darse cuenta, el niño-hombre, había dejado de obsesionarse con la orilla de su mar y había comenzado a disfrutar de cada uno de sus viajes con los pies llenos de arena. El niño-hombre era feliz y, sentado bajo el atardecer, sintió una ola gigante y extraña que lo arrasaba por dentro llenándolo todo de sal y de besos. No supo jamás si aquella era la ola que había estado buscando de la orilla de su mar, pero se sintió complacido.




(yo te escribo un cuento, luar)

3 comentarios:

Abel Asvir dijo...

Un cuento precioso.

Siempre dicen que las palabras se las lleva el viento, y es verdad!!!, se las lleva el aire hasta tu cabeza llena de pajaros y allí se ordenan y componen frases hermosas!!!

Un besote cuentista

Luar dijo...

Existem os que escrevem e apenas constroem frases.
E há os que unem a maresia, as ondas, as conchas...como peças de um gigante puzzle salgado e nasce um pequeno tesouro!
Quando as palavras ganham vida.
A isso chamo TALENTO.

Este niño-hombre a quien tanto le encanta el mar...se sintió con ganas de buscar su ola!
Gracias por este precioso cuento, una verdadera sorpresa.

Muito obrigado,
Luar

Arkadia dijo...

Sin comentarios. Como siempre, un gusto!

Abrazo