19/9/07


No creo en dios, ni en las hadas. No creo en la magia, ni en la suerte, ni buena ni mala. No creo en fantasmas, espíritus, fuegos fatuos o cosas por el estilo. Puedo decir que para nada creo en los flechazos, no creo en el destino, las señales ni las casualidades. No creo en la bondad natural de las personas, no creo en el amor. (Dijo apagando el cigarrillo en el cenicero de cristal tallado)

Yo sí... (Susurró ella bajando los ojos a la taza de café humeante que rodeaba con las manos).

2 comentarios:

Abel Asvir dijo...

(...)
Y aunque sabía que era mentía, le dejó hablar.

Ella, le miró largamente, sentía como las palabras le daban fuerza, aunque él tampoco se las creyera.

El,que la miraba furtivamente, veia reflejado en las pupilas de ella, el hombre que le hubiera gustado ser.

Ella se había enamorado del hombre que él creia que era.

El se habia enamorado de la mujer que ella interpretaba para él.

Luar dijo...

Después de que se separaran...solo una idea vivia en sus mentes.
Volver a aquel tiempo otra vez!
El tiempo de las mentiras...