20/6/07


Permíteme
cederte el paso y sonreír
sólo por el puro placer de complacerte,
aunque sepas que no me corresponde,
que no me es natural,
que me desnuda un poco de lo que defiendo.
Permíteme, sencillamente,
quitarte ese mechón de la frente que se escapa,
besarte un poquito en la comisura de los labios
y acariciar cada palabra que dejes aquí,
junto a mi ombligo,
con dedos que ojalá fueran de pianista.
Permíteme decir mil veces,
más de mil veces,
que no puedo parar de reír,
que no puedo contener los impulsos infantiles
que me hacen vulnerable.
Eres tan perfecto ahí,
quebrando las leyes de la gravedad...



Que me olvido de todo y de nada, y se me quedan en flor las ganas de gritar y llorar, de acurrucarme.

2 comentarios:

Luar dijo...

Permíteme que te sussure un secreto...mis dedos fueron de pianista.
Yo tb me olvido de todo y de nada, pero eso es por la edad avanzada, no la exterior...la que llevo dentro!
Que ganas de gritar....

Abel Asvir dijo...

Que idiota, yo tampoco puedo parar de reir....