
Entonces todo podía ser posible, bailar por la casa saltar desde el sillón para soñar volar a través de la ventana...
Y corría los pasillos dando brincos, convencida de los principios de la estética y la belleza, segura de que nadie podía interponerse entre lo sublime y yo. Miraba con los párpados semicerrados, fingiendo pestañas que nunca tuve, convencida de que lo que hacía tenía sentido.
Luego todo lo olvidé: los sueños infantiles, las piruetas improvisadas, los bailes de sirena... Ya no servían de nada.
1 comentario:
Yo sigo soñando, de pie, en el alero, al borde del tejado... sueño que algún día daré un paso y saldré volando!!!
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