31/5/19

no duermo en toda la noche,
ni miro las horas,
no busco el resplandor tenue
del patio de luz cuando cualquier
vecino busca el baño insomne,
ni mido el ritmo siempre calmo
de tu respiración.
doy vueltas, sin ver el techo,
velo
privada de oración, privada
de ansiedad o miedo,
ilesa en el punto justo
entre dos realidades: la suya
y la mía.
(¡qué dos camas distintas!, ¡qué
sábanas más solas...!)
acaricio el nombre de mi amiga
entre las sombras.

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