25/12/13

cotidianidades

quizá es el día o la tormenta
la que trae una luz de palabra
tibia, acostumbrada,
a mezclarse con el té
y los sonidos quedos de las casas
cuando se ha comido demasiado
o el cielo oscuro no puede prometer estrellas.
sea lo que sea busco
acallar una voz llena de verbos, pero
ella surge, detrás de las novelas
repartidas en la mesa,
sobre el ruido quedo del lavavajillas,
entre relojes, surge
diciendo poco a poco este poema
que no puedo terminar porque hay un eco,
la sombra de una obligación que me reclama
con poderoso y tierno motivo.

3 comentarios:

Naïf Beam dijo...

Ojalá que cada vez que te crezcan obligaciones en la agenda, nazcan cotidianidades así tan como tú.
Bonica!

José A. García dijo...

¿Qué será? ¿Qué será? ¿Será?

Saludos

J.

Lady Cherry dijo...

hmm.... podría interpretar este poema asociándolo con mi estado actual.
Me ha gustado poder situarme en esa historia, entre relojes y silencio.
Un beso!