27/11/12

hombres máquina, 
con cerebro y corazón
de máquina
pasaban horas frente a televisores.
comían hamburguesas patrocinadas.
vestían uniformes educados en la diferencia.
olían bien -es importante oler bien-,
tenían -sobre todo tenían-
y amaban
-si puede llamarse amar-
como máquinas programadas
para la autodestrucción.

3 comentarios:

DANI dijo...

Y cuantos conozco....

Besazos

Carol Munt dijo...

Sí, de esos hay muchos...
:-)
Un fuerte abrazo.

inma ortiz dijo...

Pues cada vez más somos así