10/6/12

me dices que me acueste, que tengo que trabajar
que en seis horas habré de inaugurar un mundo
cotidiano o paralelo sin conocer sus normas.
imaginas que todo va a cambiarse
de la noche a la mañana y que quizá
no me obedezcan las cosas cuando al día
le dé por despertarme, que tendré que dedicar mi tiempo
a volver a colocar todo en su sitio como si,
mientras yo duermo, tú te distrajeses reubicando
mis conceptos, las estrellas, los muebles de la casa.
pero es pronto, y no olvidé lo suficiente
y vuelvo cargada de palabras y vocales
que debes vendimiar mientras me quedo
prendida y en silencio o caigo muerta
de cansancio entre tus verbos.

1 comentario:

Julio Serralde dijo...

quizá
no me obedezcan las cosas cuando al día
le dé por despertarme

hay veces en que las palabras (particularmente los verbos propios o ajenos) fluyen por sí. y se siente