"el que avisa no es traidor". lo dijiste con esa despreocupación rayana en el absurdo con la que solías hacer tus muchas amenazas. el que avisa no es traidor. no sé por qué recuerdo ahora aquella frase, más típica de película de sobremesa que de nuestra vida juntos -fugaz, monótona y fortuita. pero lo recuerdo. tumbada en esta cama helada. el que avisa... después me llenaste la boca de palabras y promesas, de todas esas cosas infinitas que solías barajar entre los dedos, prendiéndome fuego como en el peor verano. sí, lo dijiste como si nada. con todas sus letras. conmigo entre tus dientes.
Despilfarro público.
Hace 9 horas

2 pensaron que...:
Es difícil medir el calibre de las palabras.
Muy bueno.
Pero te avisó, no??? :P
Besazos
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