26/10/10

un sueño extraño
Entraba en un museo donde de las paredes blancas, diminutas bajo el altísimo techo casi inalcanzable, tenían formas rugosas como si fueran cuevas. Yo andaba despacio, mirándolo todo, sorprendida por la falta de color, hasta que algunos proyectores comenzaron a funcionar dando sentido a esas paredes que al principio no lo tenían.
Entré en una habitación diminuta y circular donde un japonés muy viejo mostraba, sobre sí, en un libro enorme, un calendario con cada uno de los días de su vida y, con palabras que yo entendía, iba definiendo cada uno de ellos con ideas sencillas: gané, perdí, aprendí a olvidar… Alargué las manos y las hojas de su vida estaban también escritas en braile, pero eso no lo podía leer, porque todavía no estaba ciega.
A la pequeña habitación comenzó a entrar mucha gente, parecía que salían de una película de cine mudo por sus ropas, pero no paraban de hablar ni de hacer ruidos. Nos fuimos presentando unos a otros en aquella extraña sala circular, chocándonos con todo, y así descubrí otra habitación que conectaba con ésta por un diminuto pasillo. Allí, en una cama, dormía una mujer igual a mí, pero de tela. En cuanto clavé mis ojos admirados en ella, se despertó y se convirtió en un león enorme y fiero.
 -¡Oh, no! ¡La ha despertado! –gritó una mujer gorda vestida de verde esmeralda con los labios rojos y la cara muy pálida.
Y todos salieron en desbandada de la pequeña habitación, desperdigándose nerviosos por las escaleras del teatro, gritando y moviendo los brazos. Yo, aunque estaba muy cansada, también intentaba escapar lo más rápido posible de aquel león, pero no conseguía correr con suficiente velocidad y mis intentos de esconderme eran ineficaces, porque la fiera siempre sabía dónde estaba yo. Así que, agotada, muy cansada, en lo alto de unas enormes y anchas escaleras de pared blanca, me di la vuelta a esperar que el león me atrapara.
Entre mis dedos asustados, porque soy una cobarde y me había cubierto la cara, el león se fue convirtiendo poco a poco en la misma mujer de trapo que había sido en aquella cama. Era dulce y blandita la mano que posó en mi mano para que dejase de tener miedo y, en seguida, la amé como se ama a los niños más pequeños y necesitados de amor. Se abrazó a mí, cálida, y se quedó dormida en mis brazos. Yo estaba cansada, quería devolverla a su cama, pero no podía andar, así que me tumbé en el suelo y ella se tumbó en mi espalda. Escuchaba música desde que nos habíamos encontrado y de su corazón salía un tintineo metálico que me informaba de que estaba viva. Me acerqué a las enormes escaleras y, tumbada sobre el suelo, comencé a bajar, uno a uno los peldaños.
Conforme me acercaba al final, el corazón de mi yo de tela, comenzó a apagarse. Sonaba sólo un clic metálico por cada escalón. Cuando bajé el último, el sonido desapareció y la muñeca de tela se convirtió en un diminuto jirón. Sentí que el corazón se me rompía y me ovillé sobre mí misma, de rodillas en el suelo. Al hacerlo un ruido metálico se extendió por el museo. Miré junto al jirón de tela que había sido la muñeca y vi una navaja oxidada. Había salido de mi corazón.
 -Llora, ahora puedes llorar, ya has abierto la puerta –me dijo un hombre vestido de etiqueta, mayor y gordo, amable, dejando tímidamente su mano sobre mi hombro un solo instante.
Y me miré el pecho y vi el agujero negro por el que había salido la navaja oxidada. Y lloré y lloré hasta que mi llanto era un grito y me desperté en la cama.

5 comentarios:

Roberto dijo...

ese viejo japonés, esa navaja, el agujero negro del que pende tu poesía...doy un paso hacia la sombra.

me desconciertas y me gusta

Roberto dijo...

no me canso de darte las gracias por estar siempre...

DANI dijo...

Hoy debería ser yo quien hiciera un ejercicio de redacción e intentara explicar lo que se siente cuando se lee un sueño com este, pero no me quedan fuerzas y sólo puedo mandarte besos y más besos.

Me encanta tu corazón.

Y más besos....

Gabrielle Dupré dijo...

Hermoso! Sigue dándonos calamidad!

MâKtü[b] dijo...

Ni Alicia, ni siquiera Chihiro, ni ningún otro personaje de ficción ya conocido podrá superar las siestas de Aire...

Gracias por soñar ^^