3/7/10

Todo es blanco o nada.

Estoy a la sombra de una farola que desprende rayos blancos de luz trazando un círculo en el suelo.

Hay un ruido como de aleteo sobre mi cabeza y, como una imagen fugaz, cruza mi frente el trapecista.

Una vez.

Otra vez.

Otra vez.

Es un maestro, liviano, sereno, preciso, perfecto.

Cae al suelo con una pirueta imposible y clava los pies sin un titubeo.

No hace reverencia. Me mira.

En el suelo hay una maleta, la recoge y cruza a mi lado, sobre el círculo blanco de la farola, antes de marcharse rumbo a la oscuridad.

Quiero llamarlo, pero no recuerdo su nombre. Sólo soy capaz de llamarlo "malabarista".

-¡Malabarista! -grito y se detiene, sobre un paso, a medio paso, con la maleta en la espalda, entre la luz y las sombras, a punto de perderse-. ¡Sé que no es tu nombre, pero no lo recuerdo!

No se gira, pero sé que sonríe. Sabes cuando una persona sonríe porque se mueven las orejas.

Lo recuerdo, como un triunfo, lo recuerdo.

-¡Trapecista! -grito como si acabase de rozar un milagro con la punta de mi lengua.

Y él regresa, y ya nada va tan despacio.

Ahora el ritmo parece girar bajo la farola, en nuestro círculo perfecto, mientras abre la maleta y saca tesoros azules: un vestido, varias telas, caracolas, marionetas...

Bailamos, un vals en el círculo blanco, con la maleta derramándose sobre el suelo.

Y me hace reír, me hace reír como a una niña.

Me hace sentir vieja y pequeña.

Me enseña a volar.

Me enseña a ser infinita.

Me hace sentir oportuna.

Pero todo se detiene.

Mi trapecista comienza a guardar sus tesoros en nuestra maleta, en su maleta. Y vuelve a cargársela al hombro.

El círculo de luz se ha hecho cada vez más grande, hay una acera, una calle, edificios, pero se va, va a irse.

-No... -ruego alcanzando su espalda con mis manos vacías-. No te vayas.

Se gira, acaricia mi frente con su boca serena y susurra:

-No hago falta aquí -sonríe con tristeza-, estás curada.





(me desperté ahí, sientiéndome completa y sola)

4 comentarios:

DANI dijo...

Se que un día podré encontrar a ese malabarista y hacerle una foto.

Lo sé.

Besos de ensueño.

Ree Teerre dijo...

Tu malabarista volverá cuando más lo necesites.

MâKtü[b] dijo...

Me has traido dos lindos recuerdos....
¿Por qué caminar si puedes volar? y Mary Poppins...

pdt: esta mudanza, para mi, ha sido la mas dura...pero no importa nada porque me voy Polonia!!!!

un bs!!

Gabiprog dijo...

El buen malabarista también sabe caminar muy bien en compañía, lo veras entre insomnio e insomnio, y no será sueño… será despertar…

Un besote en el cogote.