19/5/10

cuando el dolor es grande
Cuando el dolor es grande
quiero pintar mi cuerpo de azul
-también quiero romper cosas,
pero todavía me domino
y pienso que después
tendré que recogerlas,
porque no soy la protagonista
de una película de ficción
ni tú vas a venir a rescatarme-.

Cuando el dolor es grande
quiero llenar de agua,
como en Big fish,
mi bañera y tumbarme
con la ropa puesta
emulando, a lo cobarde,
a una flacucha Alfonsina.

Si es así, si el dolor es grande
y ya no sé cómo parar,
imagino que prendo fuego a los libros,
que voy a tener la paciencia de quedarme
sentada durante horas
en la misma posición
-pero me aburro y friego platos,
arreglo los armarios
o pongo en hora los relojes-.

Cuando el dolor es grande
fantaseo que me encuentran
desnuda y muerta en una calle,
que tú te enteras,
como siempre, tarde
y ando bajo tierra, calentita,
si apareces lampiño y con flores
tan horribles como todas.

Pero cuando sucede así
-cuando el dolor es grande
como estas tardes infinitas-
ando y canto por la calle
como si hubiese
convertido en escenario esta ilusión
y la salvación universal dependiese
del control con que te digo
que te quiero,
que estoy bien,
que no se ha muerto nadie.

5 comentarios:

niña de azucar dijo...

Hoy me veo obligada a comentar. Palabras grandes, más que el dolor.

CMQ dijo...

solo quiero que sepas que sigo viniendo cada día aunque casi nunca te comento, pero ya te dije, solo es porque me dejas sin palabras.

DANI dijo...

Pues eso, lo dicho en el anterior post. Demasiada gente se equivoca.

Besos no fingidos

Gabrielle Dupré dijo...

Coincido, las palabras son más grandes que el dolor, pero no o quitan, es un proceso. Felicidades por tu espacio. Me quedo. Si duda. Gracias!

la chica de las biscotelas dijo...

brutal!
qué ejercicio de autocontrol...
me encanta!