
De nuevo tenía la postal allí, sobre mis libros, intentaba calcular en qué forma a aquella extraña presencia le daba tiempo a colocar entre mis cosas sus cartas desde el fin del mundo. Estaba preparando oposiciones en la biblioteca de la facultad, porque el clima me había resultado útil para obtener buenos resultados durante mis años de estudiante, llevaba cinco semanas yendo a estudiar y en ese tiempo había recibido ya nueve señales de una desconocida.
Nueves postales improvisadas, formadas con la fotocopia de una fotografía cualquiera de los libros de geografía que se hallaban en aquella planta. En algunas incluso se podía leer parte del texto en caracteres enciclopédicos.
“Hoy hemos estado en Praga, estabas graciosísimo con la bufanda apretada como si fueses un niño, tapándote la nariz. ¿No disfrutaste tanto como yo con el paseo por la Plaza Vieja? Me encantó tu cara de sorpresa cuando las farolas titilaron a última hora de la tarde, pero no voy a invitarte a más café hasta que no aprendas a dejar de cantar por la calle. Te quiero”.
Levantó la vista para intentar descubrir a su extraña guía turística, pero todo el mundo continuaba concentrado con la cabeza baja sobre los libros. ¿Quién era? ¿Quién de ellas era?
7 comentarios:
Este me ha gustado especialmente... :p
Es precioso. Me recordó un montón una de mis películas preferidas "antes e que amanezca".
Besos perdidos
Ohhh!! me ha encantado... que preciosidad de texto.
Un abrazo
Yooooo, quiero ser yo!!!*
*Definitivamente, soy yo :P
Marta, siempre eres tú
ohhh entonces marta es genial xD
Esbozos de otra vida...
Tal vez mucho más que magia.
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