16/4/09


-¿Has vivido alguna aventura digna de mencionar? -me preguntó Peter conquistando de un salto el techo de mi cuarto.

Me planteé mentir, hablar, confesar, reír, callar. Me miraba con esos ojos tan dulces matizados de historias. Seguro que él había cazado algún pirata, habría robado el totem del gran jefe indio y habría dado una buena patada a Campanilla para que lo dejase jugar.

-Una triste -musité y él rápidamente frunció el ceño.

-¿Qué te ha pasado, Wendy? -rogó bajando junto a mi falda y me tomó las manos con sus dedos pequeños, buscandome.

Le conté en voz queda, como de cuento antes de dormir. Él creaba con sus ojos una historia bien lejos de donde estábamos. Sentí miedo de la verdad y suspiré vencida:

-Pero estoy bien, Peter -reí-, voy a estar bien.


2 comentarios:

Abel Asvir dijo...

No me mientas Wendy, sabes que no puedes engañarme. Las palabras no pueden sanarte, no vas a estar mejor, hay que pasarlo, como la gripe, que no tiene cura solo remedios que alivian los sintomas, tienes que dejarte doler, sin abusar de ello, sin regodearte, después, un día, un día cualquiera, abrirás la ventana, empezará la limpieza de primavera, el aire se llenará de oxigeno, de esperanza y grandes planes para conquistar el mundo con un boligrafo bic naraja o bic cristal, quien sabe...

Nunca deja de doler, simplemente dejas de pensar en ello

-No me hagas mucho caso, dijo Peter, esto me lo cuenta Campanilla cada vez que un pirata me roba el corazón, y yo le doy una patada, ya sabes como somos los personajes de lo libros

-te has reido?,entoces ha funcionado, ya duele menos

Nos vemos Wendy

Juan dijo...

Me guto el final.

-Pero estoy bien, Peter -reí-, voy a estar bien.

Me deja una duda.