5/3/08


Hacía diez años que nos conocíamos y hacía diez años que nos habíamos besado por primera vez. Había sido en una pequeña cafetería de París, él estaba sentado leyendo una novela junto a su café y yo escribía en mi libreta. Nada más verlo supe que era el hombre de mi vida, imaginé su nombre, soñé con sus costumbres, dibujé sus ilusiones y describí su rostro calmo durante la noche. Él reparó en mí al pasar por tercera vez de página y me sonrió por encima del libro. Yo sonreí también, enrojeciendo. No tardó en pedir permiso con un gesto para sentarse a mi lado. En aquel momento me había sentido la protagonista de una extraña película en blanco y negro. Recuerdo que reímos y hablamos de literatura, después paseamos por las calles mojadas por la lluvia y me llevó a un rincón que para él tenía un significado especial. Acabábamos de conocernos y me conducía a los sitios agarrando mi mano, reíamos y corríamos como si quisiésemos escapar de algo, del tiempo, de nosotros mismos, como si quisiésemos que aquello continuase para siempre. El beso vino por sí solo, bajo una farola parpadeante, con el cielo descargando de nuevo su lluvia sobre nosotros. Primero nos miramos y después nos acercamos lentamente, él me acarició la nuca y yo me puse de puntillas. Cerré los ojos con ternura. Cuando los abrí estaba de nuevo en la cafetería, él seguía leyendo concentrado. Al poco se levantó, pagó su café y se marchó. Yo seguí soñando con él. Sigo soñando con él. “Mi inexistente amor perfecto”.

4 comentarios:

Arkadia dijo...

Pensaba decir que eso sólo ocurre en Paris. Claro, antes de las últimas líneas.

Hay unas páginas con tu nombre que quiero leer, mas en Uruguay apenas venden clásicos. Ya veremos.

Un abrazo

Abel Asvir dijo...

No era él, si fuera, se habría levantado y sin decirte nada te habria besado como solo los amores perfectos saben hacerlo.

Juan dijo...

coincido un con abel.

Luar dijo...

Y el!?
Habra sentido lo mismo...
Su deseo, acaso por su extrema timidez, seria que ella, fuerte y segura de si misma...confiante en su sentir...fuese su amor perfecto.
Y hasta hoy sueña con ella!