25/2/08


Hay un reloj hueco de voz parpadeándome. No puedo correr más deprisa. Las fotografías hablan de otras que ya no soy yo. Para recordarme tengo que pensar que nada tengo que ver conmigo. ¿Qué será de mí mañana cuando ya no me recuerde como soy ahora? ¿Qué será de mí cuando todo haya cambiado y nada quede de hoy? Empecé un diario de recuerdos, pero me aterroriza. No dejar huella, no dejarla, por lo menos no de mí. Nos comerá, nos comerá irremediable el tiempo. ¿Por qué me asusta tanto?

3 comentarios:

Luar dijo...

No es el tiempo que nos asusta...
Es mirar hacia atras y ver que ya paso y no saber cuanto tenemos por delante!

Juan dijo...

el futuro nos espera, pero cuanto de nosotros mismos llevaremos? Ahi nace el miedo, pero a pesar de todo siempre adelante si miras dentro de ti veras que hay algo divino que nunca cambiara. :)

Abel Asvir dijo...

Somos siempre nosotros, muriendo cada noche y resucitando cada mañana, La memoria es una pesada carga, lo sé por experiencia, es necesario el olvido o el abandono para avanzar, para salir corriendo.
Si te sirve de consuelo, hay un tipo en mi espejo que me recuerda a alguien que fui, yo sigo atento, al otro lado del reflejo esperando el milagro...