haz del ahora el ancla
átate
escucha
parpadean los astros del segundo
que has dejado pasar
te hacen señales
es hoy
es hoy
es el minuto
que se escurre
reluce
(brilla
brilla
míralo brillar)
y tú en ayer, constantemente,
en mañana -eje de la tristeza-
ahogándote
es hoy
es hoy
míralo brillar
tintinea tu rizo claro
al desnudarte
el sonido es la puerta de salida desde la cámara del yo
al nosotros
3/5/18
27/4/18
-¿Vas a abrirte el pecho?
-Para sacar el barro o la luz.
-Para sembrar o para cegarme.
-No, para arrasar conmigo, para arrancar la flecha bajo el barro o la luz.
-Ten mis manos, que tiren de la flecha.
-Que desaten los nudos.
-Que tiren de la flecha.
-Y tu boca.
-¿Para qué quieres mi boca?
-Para cerrarme luego, como un niño.
-Por la sanación del beso.
-Por el beso tras el ruido.
-Tras el barro.
-Y tras la luz.
17/4/18
16/4/18
5/4/18
me ocupo
de decirle al día
que tome su lugar
en el calendario,
de ordenar
las nubes en los mapas
y mecanografiar
el nombre de las listas.
me ocupo de repasar
la línea del antes
que separa al después,
de generar acentos
para tus vocales tónicas,
de respirar el aire
que se escapa de los ascensores
como un rugido mudo.
es mi deber
guardar las frases
bien dobladas,
airear el café por la ventana,
multiplicar los charcos.
me ocupo del tiempo
que no vuelve
y del que vendrá
-sin hacerlos diferentes-.
esparzo el trigo
en las reuniones,
blando paraguas acostumbrados
a la oscuridad,
invento flores.
hago estas cosas.
siempre.
sin pensar.
de decirle al día
que tome su lugar
en el calendario,
de ordenar
las nubes en los mapas
y mecanografiar
el nombre de las listas.
me ocupo de repasar
la línea del antes
que separa al después,
de generar acentos
para tus vocales tónicas,
de respirar el aire
que se escapa de los ascensores
como un rugido mudo.
es mi deber
guardar las frases
bien dobladas,
airear el café por la ventana,
multiplicar los charcos.
me ocupo del tiempo
que no vuelve
y del que vendrá
-sin hacerlos diferentes-.
esparzo el trigo
en las reuniones,
blando paraguas acostumbrados
a la oscuridad,
invento flores.
hago estas cosas.
siempre.
sin pensar.
lo que te entrego,
que crece en las ramas de ese mundo
construido por los dos al elevarnos,
no calma la sed: la eterniza;
no quita el hambre: la azuza;
no apaga el miedo: lo eleva.
mi ofrenda no seduce a ningún dios:
la muerte llega.
y en el segundo, la victoria.
lo que te entrego es hoy,
ahora, un canto de begonia y luz
que tú escuchas, sonriendo,
con los ojos cerrados.
que crece en las ramas de ese mundo
construido por los dos al elevarnos,
no calma la sed: la eterniza;
no quita el hambre: la azuza;
no apaga el miedo: lo eleva.
mi ofrenda no seduce a ningún dios:
la muerte llega.
y en el segundo, la victoria.
lo que te entrego es hoy,
ahora, un canto de begonia y luz
que tú escuchas, sonriendo,
con los ojos cerrados.
el pájaro mueve las alas:
pía.
me detengo.
pauso, bajo, el mundo,
tarareando números:
mi nana dulce
de jaula quieta.
lento, lento, gorrión,
cariño mío,
un, dos, tres, cuatro,
gorrión, lento.
después respiro.
más tarde cantamos,
los dos,
sincronizados,
cuando el día se ha deshecho
y la mano tibia
me acaricia:
estás aquí.
estás ahora.
pía.
me detengo.
pauso, bajo, el mundo,
tarareando números:
mi nana dulce
de jaula quieta.
lento, lento, gorrión,
cariño mío,
un, dos, tres, cuatro,
gorrión, lento.
después respiro.
más tarde cantamos,
los dos,
sincronizados,
cuando el día se ha deshecho
y la mano tibia
me acaricia:
estás aquí.
estás ahora.
desde el pasillo se oye el reloj del salón adelantado, unos segundos, al reloj de la cocina.
en una balda, de la estantería, un reloj late en su caja.
dos relojes, en el hueco de la cama, hacen su trabajo con el tiempo
-que no pasa igual tan lejos de la calle-.
los ordenadores
tienen dentro un reloj.
tienen dentro un reloj.
los teléfonos,
el horno tiene.
el cuerpo
tiene dentro un reloj.
tiene dentro un reloj.
como las plantas,
como la tierra,
como el dios de las ardillas y los alces.
somos y media, tú y yo, en el recuerdo del tiempo,
en el ahora.
en el mañana,
aunque los números se repitan en secuencias perturbadoras.
y media. tú y yo.
parados juntos.
¿te acuerdas?
somos y media, tú y yo, en el recuerdo del tiempo,
en el ahora.
en el mañana,
aunque los números se repitan en secuencias perturbadoras.
y media. tú y yo.
parados juntos.
¿te acuerdas?
la belleza pide pan
y yo estoy encerrada
entre cuatro paredes monstruosas
sin ventana por la que asaltar el mundo
miro y mis ojos no ven
hablo y mis palabras se quedan vacías
hay rastros de otras voces en el viento
que recorre las habitaciones
de la casa a la que nadie quiso ir
cuando mis dedos
golpean las puertas
y mis manos se aferran
a los interruptores
la quietud de un mapa olvidado
me sorprende.
quiero una soledad para sentirme sola,
para escribirte.
no quiero correr
siempre en la misma baldosa.
y yo estoy encerrada
entre cuatro paredes monstruosas
sin ventana por la que asaltar el mundo
miro y mis ojos no ven
hablo y mis palabras se quedan vacías
hay rastros de otras voces en el viento
que recorre las habitaciones
de la casa a la que nadie quiso ir
cuando mis dedos
golpean las puertas
y mis manos se aferran
a los interruptores
la quietud de un mapa olvidado
me sorprende.
quiero una soledad para sentirme sola,
para escribirte.
no quiero correr
siempre en la misma baldosa.
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