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18/12/19

El escenario es desacertado para el egoísmo de sus miserias. Aún así, aúlla. Y en su grito no encuentra la urgencia deseada. Se siente tan prosaico, tan normal, que se avergüenza. Sacude su chaqueta, coloca su camisa. 
-Dormir y callar, dormir y callar -recuerda. 
Sus pasos, monótonos, ni siquiera parecen elegantes. 

27/3/13

tenía una explicación



todos estos días sin publicar -o publicando poquito- no han sido un descanso literario, más bien han sido una maratón, porque he estado trabajando en La Última Musa la tercera entrega de Los Portales de Éldonon que sale hoy mismo a la venta.

no me veis, pero sonrío infinito

(creo que en méxico y argentina suele distribuirse, pero tengo que confirmarlo con la editorial)

15/4/12

lo miré, más ridícula que calamidad, pero él no me veía. si me hubiese visto, hubiese detenido el tiempo (no porque yo merezca la alteración de las leyes naturales, sino porque al verme, se habría visto desde mí y, por un instante, no se habría comprendido), pero no; los minutos continuaron su recorrido, también las horas, quizá los días. ya no lo sé, porque, no el tiempo, sino otra cosa se detuvo dentro de quien era y, por un instante, fui yo la que no entendía quién habitaba bajo mi piel, quién hablaba desde mi lengua, quién te amaba desde mi centro.

12/3/12

Me miró y agachó la cabeza en una leve reverencia. Después sonriendo con paz me dijo:
 -No desees nada, nada pidas. Sé paciente, confía. Disfruta la espera. Deshazte de tus prejuicios, mira el mundo con ojos nuevos. No exijas, no esperes, no creas merecer. Olvídate de tu nombre.
Mi cara debía ser un poema porque su sonrisa se ensanchó compasiva.
 -¿Es difícil para ti? -me preguntó al ver que yo no ofrecía respuesta.
Asentí con la cabeza confundida.
 -Es difícil para todos -afirmó él sonriendo otra vez. Todo aquello debía parecerle un chiste.

25/2/12

 -Porque prefiero morir que tener miedo a la muerte -dijo.
Yo me quedé observándolo. Estaba tumbado boca arriba, con medio cuerpo fuera de las mantas. Hablábamos en voz muy baja y hacía rato que yo me había sentado en la cama para verlo mejor en la semioscuridad.
 -¿Y prefieres vivir a tener miedo a la vida? -pregunté utilizando su extraño razonamiento.
 -Tú no lo entiendes -me dijo incorporándose lo suficiente para tirar de mí-. Tu no tienes miedo a nada.
 -Sí, sí tengo miedo a cosas... -intenté corregirlo, mirándolo desde muy cerca, pero se rió como un lobo.
 -¿A los fantasmas y a los ruidos? -bromeó enterrando su boca en mi cuello.
 -A tus pensamientos extraños -confesé y él me apartó un poco irritado.
Acarició mi frente retirando los rizos que me caían sobre los ojos y dejó su mano ahí, como un torpe pasador sobre mi oreja.
 -¿De dónde has salido tú? -inquirió como si yo no fuese capaz de escucharlo.
 -De tu cabeza -bostecé removiéndome para que me soltara y aferrándome a su pecho con un bostezo-. Creo que he salido de tu cabeza -repetí.

9/2/12

habíamos hablado de tantas cosas ya que me sentía borracha, con esa pesadez que producen las largas conversaciones hasta la madrugada y, al tiempo, esa claridad que concede el saberse bien acompañada. me miraste como si supieses exactamente lo que estaba pensando y sonreíste:
- vamos a dormir ya -dijiste como si fuese el ábrete sésamo de los cuentos.
me ovillé tapándome hasta la cabeza y asentí con un quejido que te hizo reír.
 -no sé cómo eres tan dormilona -se te escapó en voz alta y yo sonreí sin que me vieses.
 -tú duermes más -te dije comenzando a amodorrarme, en ese límite en que se comienzan a decir tonterías.
 -ya no se te entiende -te reíste.
 -shhh, cállate ya.

1/2/12

la tentación tiene los ojos claros, supongo, y anda siempre al filo de la acera sin titubear. pide en los bares mirando a la cara y se ríe de esa manera que hace que los demás se contagien aunque el chiste no tenga gracia. a veces es un lugar cómodo. otras te ata como nadie mientras te besa en la boca. es dos mujeres. es dos hombres diferentes. el que tú le imaginas, la que es. sabe contar las anécdotas de manera que le sean favorables, queda siempre bien. y, aunque hayas perdido tus plumas en ella, vuelve como nueva a desquiciarte y la dejas entrar. cuando eliges bien, recuerdas cómo era su lengua. cuando la eliges, te sabe un poco a veneno. hay días en que me llama y días en que la llamo, desmemoriada, para que se pasee desnuda por mi espalda recordándome los nombres de mis lunares. la tentación, ella -él-, que conoce los puntos de fuga del terreno que soy. 

16/1/12

las gotas vuelven rítmicas sobre el cristal. viajo contigo bajo el sonido del limpiaparabrisas oxidado. hablo de la belleza, pero no nombro a platón. tú tampoco nombras a nadie, eres un hombre de experiencias. las nubes dibujan una línea más blanca sobre el horizonte, quizá sobre nuestras cabezas, pero ningún rayo de luz confirma tu teoría sobre los colores. 
 -ya sé por qué no lo entiendes -dices. 
 -¿por qué?
 -porque no lo puedes tocar. para ti el color es propio de la cosa.
pienso en el color como en los nombres. sé que tienes razón y sonrío. las luces de la curva parecen impertinentemente rojas para confirmarme. todo es más rojo cuando diluvia. creo que vuelves a pensar en tus cosas, aunque deseo que estés pensando en mí. 

5/1/12

"el que avisa no es traidor". lo dijiste con esa despreocupación rayana en el absurdo con la que solías hacer tus muchas amenazas. el que avisa no es traidor. no sé por qué recuerdo ahora aquella frase, más típica de película de sobremesa que de nuestra vida juntos -fugaz, monótona y fortuita. pero lo recuerdo. tumbada en esta cama helada. el que avisa... después me llenaste la boca de palabras y promesas, de todas esas cosas infinitas que solías barajar entre los dedos, prendiéndome fuego como en el peor verano. sí, lo dijiste como si nada. con todas sus letras. conmigo entre tus dientes. 

26/12/11

guardaba caramelos en el zapato y pegatinas en el fondo roto de los abrigos. si le hubiese preguntado por qué hacía algo así, me habría mirado con incredulidad como si pensase que todo el mundo obraba igual que él. me gustaba mirarlo trepar a los árboles y lanzar piedras con puntería, sopesándolas primero entre los dedos como si un silbido musical acompañase a su gesto. una vez tuvo un chichón en la cabeza que le duró tres semanas por tropezarse durante una carrera. jamás mentía o de eso solía fardar cuando me hablaba del país que existía bajo tierra, lleno de tesoros, al que me llevaría alguna vez, dentro de poco. un día desapareció. creo que se mudó o algo así. todavía pienso en él cuando descubro algo fantástico. supongo que era su manera de mirarme, como si yo tampoco formase parte de este mundo. 

10/12/11

yo llamaba darme cuerda a la manera en que enredabas tus instintos en mi pelo. tú lo llamabas caricia, umbral, portal seguro custodiado por un tiempo indefinido. lo hacías antes de dormirte, al darme cuerda me refiero, poniendo en movimiento el mundo que soy -como juguetes de lata que patinan sobre el hielo en navidad-, activando mis leyes universales encaminadas a estancarse con tu ausencia. sí, tú lo hacías girar a todo, entre las mantas, nos hacías girar. 

6/12/11

susurras que sigo siendo de tu talla. las medidas justas. respiro en ti, de regreso a lo que era. sigo siendo de tu talla, afirmo y nos reímos. pero el tiempo pasa y te ha salido una cana. tengo que volver a casa y al trabajo y tú con ella.

29/11/11

24/11/11

dijo algo de noviembre y yo pensé en la primavera. entonces cayó una hoja roja a nuestros pies, con esa cadencia atemporal que le resta importancia al universo. supongo que debí quedarme extasiada en los círculos pálidos que formaba el movimiento, porque perdí el hilo de la conversación y dejé de entender por qué hablábamos del tiempo.

22/11/11

durante aquellos días, cambiabas las estaciones en mi cama. yo prefería tu verano, aunque pasase calor, a los pies fríos y solos de tu invierno.

20/11/11

siempre sacabas tiempo para hacer café y utilizar mis versos como cuentas chinas de collares imposibles. engarzabas tus manos en la taza y en los libros, calientes, perezosas como las primeras gotas de lluvia espaciadas de la tarde. yo me sentaba a tu lado, observando los dibujos del humo hacia tu bocacueva, aprendiendo a evocarte como un niño que quiere tener la tarea bien. 

15/11/11





pronto volveremos a éldonon para hacer que todo lo que soñemos sea posible (gracias, dani, javi, marta, pedro)

24/10/11

ahora mismo estamos mirando bajo la carpa cálida de un circo en las estepas de la helada rusia. miramos, concretamente, a uno de los trapecitas. es un hombre del que se cuenta que con la clavícula rota, saltó sobre el trapecio usando su otro brazo y que por tragar fuego se arruinó la lengua sin quejarse -de aquella experiencia le queda un rincón pelirrojo en el bigote. lo observamos mientras se empolva las manos para empezar su entrenamiento. está serio. es un hombre que suele estar serio en su trabajo. hemos venido hasta tan lejos sólo para estar atentos a un instante. falta poco, que no se distraiga nadie, cuando vuelva a golpear sus manos blancas, concentraos en sus ojos. ya casi... ahí, ahí está. fijaos. sí, es esa luz parda en su mirada, ese brillo de reconocimiento. acaba de descubrir que escribo sobre él, hemos venido para esto. ahora sabe dónde estoy y que lo espero. todavía no es muy consciente de que abandonará su circo para despertarse una mañana conmigo, en cualquier habitación de madrid. todavía no sabe que le contaré esta historia y él confesará que es cierto. pero sí que sabe de mí y puede imaginar sobre nosotros.

13/10/11

trabajé toda una vida en los nombres de las cosas y luego tú querías llamarlas de otra forma.