lo que te entrego,
que crece en las ramas de ese mundo
construido por los dos al elevarnos,
no calma la sed: la eterniza;
no quita el hambre: la azuza;
no apaga el miedo: lo eleva.
mi ofrenda no seduce a ningún dios:
la muerte llega.
y en el segundo, la victoria.
lo que te entrego es hoy,
ahora, un canto de begonia y luz
que tú escuchas, sonriendo,
con los ojos cerrados.
5/4/18
el pájaro mueve las alas:
pía.
me detengo.
pauso, bajo, el mundo,
tarareando números:
mi nana dulce
de jaula quieta.
lento, lento, gorrión,
cariño mío,
un, dos, tres, cuatro,
gorrión, lento.
después respiro.
más tarde cantamos,
los dos,
sincronizados,
cuando el día se ha deshecho
y la mano tibia
me acaricia:
estás aquí.
estás ahora.
pía.
me detengo.
pauso, bajo, el mundo,
tarareando números:
mi nana dulce
de jaula quieta.
lento, lento, gorrión,
cariño mío,
un, dos, tres, cuatro,
gorrión, lento.
después respiro.
más tarde cantamos,
los dos,
sincronizados,
cuando el día se ha deshecho
y la mano tibia
me acaricia:
estás aquí.
estás ahora.
desde el pasillo se oye el reloj del salón adelantado, unos segundos, al reloj de la cocina.
en una balda, de la estantería, un reloj late en su caja.
dos relojes, en el hueco de la cama, hacen su trabajo con el tiempo
-que no pasa igual tan lejos de la calle-.
los ordenadores
tienen dentro un reloj.
tienen dentro un reloj.
los teléfonos,
el horno tiene.
el cuerpo
tiene dentro un reloj.
tiene dentro un reloj.
como las plantas,
como la tierra,
como el dios de las ardillas y los alces.
somos y media, tú y yo, en el recuerdo del tiempo,
en el ahora.
en el mañana,
aunque los números se repitan en secuencias perturbadoras.
y media. tú y yo.
parados juntos.
¿te acuerdas?
somos y media, tú y yo, en el recuerdo del tiempo,
en el ahora.
en el mañana,
aunque los números se repitan en secuencias perturbadoras.
y media. tú y yo.
parados juntos.
¿te acuerdas?
la belleza pide pan
y yo estoy encerrada
entre cuatro paredes monstruosas
sin ventana por la que asaltar el mundo
miro y mis ojos no ven
hablo y mis palabras se quedan vacías
hay rastros de otras voces en el viento
que recorre las habitaciones
de la casa a la que nadie quiso ir
cuando mis dedos
golpean las puertas
y mis manos se aferran
a los interruptores
la quietud de un mapa olvidado
me sorprende.
quiero una soledad para sentirme sola,
para escribirte.
no quiero correr
siempre en la misma baldosa.
y yo estoy encerrada
entre cuatro paredes monstruosas
sin ventana por la que asaltar el mundo
miro y mis ojos no ven
hablo y mis palabras se quedan vacías
hay rastros de otras voces en el viento
que recorre las habitaciones
de la casa a la que nadie quiso ir
cuando mis dedos
golpean las puertas
y mis manos se aferran
a los interruptores
la quietud de un mapa olvidado
me sorprende.
quiero una soledad para sentirme sola,
para escribirte.
no quiero correr
siempre en la misma baldosa.
15/1/18
al partirme,
le digo,
yo no soy dos,
yo no florezco.
al partirme,
le digo,
soy una.
no sé qué herida, qué piedra, qué mapa, al partirme
al partirme
el invierno,
el tallo,
el brote,
al partirme, mírelo.
yo lo sostengo con las manos que tiemblan,
lo alzo,
mírelo.
¿qué es esto?
el roto es una puerta?
el roto, al partirme, es una luz,
tú estás en ella-
en ella cantas.
al partirme,
dígamelo,
yo permanezco?
le digo,
yo no soy dos,
yo no florezco.
al partirme,
le digo,
soy una.
no sé qué herida, qué piedra, qué mapa, al partirme
al partirme
el invierno,
el tallo,
el brote,
al partirme, mírelo.
yo lo sostengo con las manos que tiemblan,
lo alzo,
mírelo.
¿qué es esto?
el roto es una puerta?
el roto, al partirme, es una luz,
tú estás en ella-
en ella cantas.
al partirme,
dígamelo,
yo permanezco?
19/12/17
llamaste a la geometría para tranquilizar tu alma,
línea dijiste y paralela,
fuera el círculo, la curva, los milagros.
querías una casa transparente de números enteros
y un traductor del mundo matemático.
¡qué miedo te daba mi mirar a mano alzada,
mi ir y venir desordenando, paralizante!
línea dijiste y paralela;
midiendo cada hueco de la carne, la esperanza.
querías un refugio regular donde esconderte
una fórmula, una regla, normas firmes, demostradas,
no un amante, un equilibrio, no un amor
-ni siquiera el mío-.
12/12/17
estoy a las puertas del rayo sosteniendo el grito.
sé que ha de llegar
que llega
frente al abismo, pendo
del hilo que sujeta el grito
antes de la luz que incendia
mis dedos no se alzan
no se clavan en la tierra
se revuelven
van adentro
buscan una nada blanca
que me ciega
escucho mi voz
la reconozco
reza
sé que ha de llegar
que llega
frente al abismo, pendo
del hilo que sujeta el grito
antes de la luz que incendia
mis dedos no se alzan
no se clavan en la tierra
se revuelven
van adentro
buscan una nada blanca
que me ciega
escucho mi voz
la reconozco
reza
18/10/17
6/10/17
los osos blancos tienen miedo del futuro
no interpretan las estrellas
pero saben.
lo dijo la ballena
y su voz sonó como una tumba.
los osos blancos cantan a sus hijos
himnos de lo inmaculado.
yo no tengo hijos a los que acunar,
pero escucho a la ballena,
escucho el llanto
de la cría,
te escucho,
rompiendo los cristales del ahora
con tierra entre los dientes
como el oso.
no interpretan las estrellas
pero saben.
lo dijo la ballena
y su voz sonó como una tumba.
los osos blancos cantan a sus hijos
himnos de lo inmaculado.
yo no tengo hijos a los que acunar,
pero escucho a la ballena,
escucho el llanto
de la cría,
te escucho,
rompiendo los cristales del ahora
con tierra entre los dientes
como el oso.
3/10/17
pasada la batalla
el héroe no recuerda
el eco azul de su valentía
ya no sabe qué celebra
no comprende
la voz que clama su nombre
-ni su nombre-
el tiempo del héroe es
acotado.
la memoria es bruma suave
no se posa
no respira en el acero.
el héroe no es héroe
en la memoria:
no es él.
aunque me mira
y se sonríe
asiente siempre
cuando recito sus hazañas
-incluso besa-
como si los dos
hablásemos de otro
al que este amor
no puede tocar.
el héroe no recuerda
el eco azul de su valentía
ya no sabe qué celebra
no comprende
la voz que clama su nombre
-ni su nombre-
el tiempo del héroe es
acotado.
la memoria es bruma suave
no se posa
no respira en el acero.
el héroe no es héroe
en la memoria:
no es él.
aunque me mira
y se sonríe
asiente siempre
cuando recito sus hazañas
-incluso besa-
como si los dos
hablásemos de otro
al que este amor
no puede tocar.
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