voy a escribir un poema sobre la felicidad
porque andas desnudo por la casa hablando por teléfono y las ventanas abiertas dejan entrar la vida, hecha aire, en las habitaciones.
voy a escribir un poema sobre la felicidad
porque cierras los ojos cuando te lavas el pelo y haces un ruido en concreto cuando piensas algo profundo,
porque me besas en los ascensores y eliges limpiar el limonero antes que fumigarlo.
voy a escribir un poema sobre la felicidad aunque nadie le encuentre sentido,
porque construyes un mundo bueno en el que habitamos.
un poema,
me he alzado de mano de la aurora y guardo bordados de estrellas en tus labios.
30/5/16
1/4/16
quería escribirte
como si todavía tuviese veinte años
y no te hubiese conocido,
como si pudiésemos idear
dónde escapar la mejor noche
de nuestras vidas o
fantasease con tu cuerpo,
ajeno, lejos, recogiéndome
a la puerta del colegio
donde trabajaba.
quería escribirte
como si nunca
hubiese escuchado tu risa
después de hacer el amor,
como si fueses el fantasma de palabras
con el que conversaba
hasta la madrugada
y pudieses proponerme una vez más
un viaje descabellado
por europa con tus amigos,
como si no me hubieses
besado ya en tantos sitios
que no tienen fotografía.
pero ya ves, estás conmigo,
no eres materia de sueños, carne
de fantasías, eres
éste que yo miro, que me mira,
el que elijo entre todos
-el que me elije-
para hacer la vida realidad.
29/3/16
28/3/16
son las ocho menos cinco de la mañana
y hemos reducido la rutina
a la claridad leve que irrumpe hasta la cama.
entrelazamos los dedos, somnolientos.
me agarro a ti, hombre de bien,
sintiéndome también
una mujer buena.
dormitamos, enredados de pies y manos,
contándonos los sueños en voz baja,
transparente, haciendo estos minutos
florecerse, madurar, caer del árbol tierno
del día que tenemos por delante.
es el plural que amanece,
bosteza y nos eleva.
27/3/16
hemos creado el universo
y ahora
no sabemos qué más hacer
con él.
removemos la cucharilla del café,
hacemos listas, ponemos
lavadoras, incluso
cambiamos las fundas del sofá
como si también
hubiésemos inventado
el cambio de estación.
¿qué hacemos?
¿qué hacemos con él,
si puede acabarnos?
¿atarlo con un nombre?
acariciamos su lomo tibio,
extraños poseedores del todo,
sonreímos.
quizá no sea para tanto,
dices
y te creo.
y te creo.
26/3/16
25/3/16
27/1/16
a bea sánchez
vamos a decir de todo lo imposible
hágase.
vamos a aferrar la luz y la belleza
con estas manos fuertes,
herederas,
que repiten, no se cansan,
que acarician
o trabajan o besan
con la misma intensidad del que se muere
apenas media hora después
de cada intermitente.
vamos a comernos la luz
-ya estamos llenas-
a tejer flores
en tu frente.
y cuando lleguen
los puntos suspensivos
diremos alto
se hizo.
26/1/16
en el temblor,
cuando todo se sacude
y nuestra cama
vira, repentina,
del sueño más intenso
a la vigilia,
con el traqueteo inquieto
de un terromoto
de 6,3 grados de intensidad
en la escala de Richter,
digo tu nombre
-una pregunta, una
promesa-
y no necesito
tocarte más
que con mi voz alerta
16 segundos interminables
según los periódicos
de madrugada
para saber que el mundo
no va a acabarse
-sobre nosotros-
todavía
cuando todo se sacude
y nuestra cama
vira, repentina,
del sueño más intenso
a la vigilia,
con el traqueteo inquieto
de un terromoto
de 6,3 grados de intensidad
en la escala de Richter,
digo tu nombre
-una pregunta, una
promesa-
y no necesito
tocarte más
que con mi voz alerta
16 segundos interminables
según los periódicos
de madrugada
para saber que el mundo
no va a acabarse
-sobre nosotros-
todavía
11/1/16
el café de por las tardes
El café de por las tardes es un nuevo poemario imprimible que preparé antes de Navidad. Siempre sueño con poemarios de papel, poemarios de doblar y desdoblar, de guardar en un bolsillo o dejar en un libro, de imprimir y regalar, de convertir en objetos pequeños y frágiles, perecederos. Esta vez quise dar un paso más y me decidí a incluir ilustraciones a color, dibujos sencillos que me hicieron pasar muy buenas tardes. Después jugué a las editoriales, maquetando como buenamente podía, investigando. Este es el resultado.
Es un poemario pensado para ser impreso en un A3, en un folio normal se vería muy muy chiquitito. ¡Así que si lo queréis os toca ir a la copistería de vuestro barrio!
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