diseños de Nacho Pangua
24/12/12
21/12/12
ninguno habíamos pensado tanto frío para hoy
te lo prometo
queríamos hilar como cada día, andar como cada día, transparentarnos
no era el plan acordado, no era nuestro pan,
íbamos a comer mentiras, a decir mentiras, a escribir mentiras,
perdónanos la vasta torpeza del dolor vaticinado
por encima de escusas y anécdotas que dejan el vaso a medias
te lo prometo
queríamos hilar como cada día, andar como cada día, transparentarnos
no era el plan acordado, no era nuestro pan,
íbamos a comer mentiras, a decir mentiras, a escribir mentiras,
perdónanos la vasta torpeza del dolor vaticinado
por encima de escusas y anécdotas que dejan el vaso a medias
19/12/12
16/12/12
10/12/12
7/12/12
3/12/12
nos hicieron mentir.
después fue fácil decir la verdad
porque eran incapaces de creerla.
tú vivías amarrado a mi costilla y decías
qué lejos estoy de ti, mujer posible.
yo, en tu piel cosida, fingía:
qué frío se llama tu ausencia.
aprendimos la relatividad del tiempo y del espacio
porque aquí y allí sólo éramos,
entre tren y tren, los mismos.
después fue fácil decir la verdad
porque eran incapaces de creerla.
tú vivías amarrado a mi costilla y decías
qué lejos estoy de ti, mujer posible.
yo, en tu piel cosida, fingía:
qué frío se llama tu ausencia.
aprendimos la relatividad del tiempo y del espacio
porque aquí y allí sólo éramos,
entre tren y tren, los mismos.
30/11/12
29/11/12
la dolce vita
no viniste y el agua
estaba demasiado fría.
había gente mirando.
un niño
tiraba piedras por si el arco
de las ondas me alcanzaba
las rodillas. y pesaba
el vestido como un muerto,
amor, quizá eras tú
que no llegabas o la noche
quemando mi costado
con el hielo dulce de la indiferencia.
¿qué más da? había arruinado
mi último modelo y los zapatos
flotaban desarmados
como el eco sutil de mi derrota.
me emborraché después,
con aquel tipo, lo recuerdo mal,
el que sí vino.
no viniste y el agua
estaba demasiado fría.
había gente mirando.
un niño
tiraba piedras por si el arco
de las ondas me alcanzaba
las rodillas. y pesaba
el vestido como un muerto,
amor, quizá eras tú
que no llegabas o la noche
quemando mi costado
con el hielo dulce de la indiferencia.
¿qué más da? había arruinado
mi último modelo y los zapatos
flotaban desarmados
como el eco sutil de mi derrota.
me emborraché después,
con aquel tipo, lo recuerdo mal,
el que sí vino.
28/11/12
el bueno, el feo y el malo
"las chicas como tú", me dijo el primero,
"no frecuentan estos bares".
el segundo fue más convincente
con aquello de que nunca
lo habían besado como yo,
aunque supuse que tampoco
lo habían besado nunca.
el tercero quiso dejar dinero
en lo alto de la mesa
mientras se vestía antes de largarse.
vuelvo cada noche a ese lugar.
nadie me amó tanto como él.
"las chicas como tú", me dijo el primero,
"no frecuentan estos bares".
el segundo fue más convincente
con aquello de que nunca
lo habían besado como yo,
aunque supuse que tampoco
lo habían besado nunca.
el tercero quiso dejar dinero
en lo alto de la mesa
mientras se vestía antes de largarse.
vuelvo cada noche a ese lugar.
nadie me amó tanto como él.
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