12/8/07


Y con cada uno poder abrir
la puerta detras de la que te escondes
para traerte a qui, a conocer el mundo
donde me faltas, la ciudad que me descubre
amputada, acorralada en tu ausencia.

9/8/07


Londres se escribe en rojo
y solo encuentro charcos por las manianas,
cuando todo parece recien lavado
y los autobuses de dos plantas
me sorprenden rapidos en los semanforos.

24/7/07

inspiración antes de caer dormida recuperada a la orilla del mar con ciertas pérdidas


El calor era sofocante en los patios de la Alhambra. El sol calentaba cenital los edificios de ladrillos. Ella esperaba en la sombra pensándose seriamente si mojarse un poco en la fuente central. El agua la tentaba provocadora lanzando los chorros hacia lo alto.

Sentía su cuerpo pegajoso por el sudor. El vestido fino de verano se adhería a su vientre y los tirantes del empapado sujetador se le clavaban en los hombros. Hacía ya rato que se había desprendido del collar y el bolso descansaba en el suelo a su lado.

No había tardado en sujetarse el pelo para dejar la nuca descubierta, aún así sentía el cuello humedecerse con las gotas que le caían de la cabeza. Intentaba no moverse lo más mínimo, captar la más leve brisa amparada en el silencio del patio. Sentía que el aire pesaba. Ni si quiera las moscas se atrevían a acercarse, seguramente resguardadas en el fresco interior de los edificios, como los turistas.

Había quedado allí a las tres de la tarde y ya llevaba veinte minutos esperando. Se había prometido mentalmente marcharse pasados cinco minutos, pero dudaba de sí misma. Seguramente esperaría.

El sol hacía que sus ojos se cerrasen y el vacío en el estómago se sumaba a la incomodez del sudor. No podía dejar de soñar con la ducha con la que se premiaría al volver a casa, una ducha helada en la oscuridad del pequeño apartamento en el Albaicín. En realidad se trataba solamente del segundo piso de una vieja casona, pero lo había adaptado para dejar el taller en la planta baja. Era una construcción de muros anchos y ventanas pequeñas, con una gruesa puerta de madera. Tenía un patio interior lleno de macetas a imitación del de su madre, pero solían morírsele a menudo porque se olvidaba de regarlas.

Ahora le hubiese encantado poder llenar la regadera y volcársela por encima de la cabeza. Los chorros de agua comenzaron de nuevo a cruzarse sobre la fuente. No había nadie cerca, quizá podría acercarse, hundir las manos en el agua cristalina y humedecerse la nuca.

Esperó como un animal agazapado pendiente de su presa. No se escuchaba nada, sólo el agua, sólo... De pronto una sombra negra se movió a su derecha.

7/7/07


Lánzame a los perros
tú me lo decías
y no te quise escuchar,
ahora se me ha roto el vestido
de bailar a solas.

He perdido los tacones
en otro viejo cajón
que cerraré de recuerdos

Pero, ¿a quién voy a llorar
a quién voy a mandar
al fondo del infierno
donde no quedan palabras?

Lánzame a los perros
para poderme sentar
acurrucada en el suelo
echándote la culpa a ti
que me pintaste sirena.

No sé qué hacer
con todo lo que no puedo decir
ahora ni mañana

Pero, ¿quién se acordará
de mi vestido de fiesta?
si a nadie se lo enseñé
y las medias están llenas
de carreras de vuelta.

Parecía más fácil
cuando sólo soñaba contigo,
cuando tú querías bailar
y me decías bajito
poemas mentiras

A veces me voy de puntillas y no sabes por qué vuelvo con la manos en los bolsillos
y cansada de gritar.

He jugado a las películas sin final feliz a escondidas, para que otros me quieran por puro egoísmo
y pájaros en la cabeza.

Podría ser un poco más sencillo, sobretodo si te sitúas más a tu izquierda, a mí siempre me ha resultado más fácil cuando tenía el sol a un lado. Entonces sólo tienes que levantar la cabeza un poco, lo justo, para que las sombras te hagan eco. El viento suele ayudar, eso hace que el pelo baile teatral y convierte tu figura en esencia cambiante, como bajo el mar. Si confías en la suerte, pídele que comience a llover a mitad del proceso, en el cine siempre funciona. Cuando la primera gota caiga, recréate en el sonido a tu alrededor y alarga la escena, es mucho mejor estando empapada, calada hasta los huesos. Luego simplemente tienes que decirlo, decir adiós. Besar. Y marcharte corriendo. (Deseando que te detengan).
.
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.
Porque me voy de viaje... y porque me siento como si estuviese diciendo adios para siempre y no sé a qué... qué ridícula calamidad...

28/6/07


no me supo mirar,
sólo tomó el camino
y se fue con pasos acompasados
recordándome salones con escenario
y boas de plumas azules.

los teléfonos lloraban palabras
cargadas de faltas de ortografía
pero yo continuaba allí
con el tic tac de las ausencias,
mustia en el otoño,
en el camino de tierra.

de nada sirve ya mi desnudez,
de nada los zapatos sin tacón,
sólo tomó el camino y se fue,
me lo dijeron dos gatos
mirándome como él.

pagaré la luz entre las ramas,
me quedaré a vivir aquí
donde no me pesen las paredes
ni me murmuren los cuadros.

Llenaré el cajón azul
de mi vestido largo
de hojas suicidas
y olvidaré cómo me llamo,
cómo me llamaba él,
para crearme un castillo
de derrumbes y de barro.

no me supo mirar,
sólo tomó el camino
y se fue con pasos acompasados.

27/6/07

espera


Habían llamado a la puerta, pero nadie subía las escaleras. Escuchaba ruidos en el lejano portal, pero el ascensor no rugía en su guarida. Me senté en la butaca de la entrada y observé el largo pasillo franqueado de puertas. La luz que llegaba desde la puerta abierta no alcanzaba el fondo tenebroso con el zapatero y la alfombra. Una corriente de aire comenzó a moverse entre la puerta de la calle y el balcón del salón. No se oía nada. Me pregunté si recordaría más adelante ese momento. Tengo tendencia a olvidar las cosas. Me pregunté cómo recordaría la casa de mis padres cuando viniese con mis hijos, si acaso podrían existir. Los imaginé peleándose y jugando a la pelota en el pasillo. Dando portazos en persecuciones nerviosas. Y me imaginé llamándoles la atención con enfado, siendo reprendida por mi madre que los tendría siempre al amparo de sus faldas. Casi los vi correr, a los dos. Ella llevaba una falda de pana granate que le llegaba hasta las rodillas y un jersey blanco de cuello vuelto con un broche de flores en tonos rojos. Tenía el pelo largo y motoso, recogido con un pasador, pero se le soltaban los mechones. Agarraba entre las manos una muñeca, quizá un muñeco, al que arrastraba por el suelo. Le sacaba una cabeza a su hermano, que le había cerrado la puerta en las narices. Él tenía el pelo claro y los ojos marrones, la camiseta de rayas de manga larga se le había salido del pantalón azul de pana y sus mejillas estaban encendidas por la carrera. El sonido del ascensor me sobresaltó, como unas tripas quejándose de hambre. Qué oscuro estaba el pasillo. Los niños ya no estaban y dudé si los había visto. Me puse de pie y me acerqué a la puerta abierta. De pronto me sobresalté preguntándome si había mirado hacia el futuro o hacia el pasado.

25/6/07


Son míos. Sus versos. ¿Lo sabe verdad? Disculpe, pero tiene que aceptarlo, desde el momento en que salieron de sus labios para caer en mis manos ya no dicen lo que quiso, sino lo que yo quise escucharle. Pero entienda, no a usted, sino al otro, a aquel otro que imagino y que me habla por voces de poetas. Y puede que usted pensase en la armonía y le hablase en femenino con términos decididamente dulces, pero a mí me supo a declaración de intenciones de ese otro creado para amarme. Por eso son míos sus versos, y no sé cómo convencerlo... está usted tan equivocado al hablar de su sentido, escuchó usted con tan poco interés los dictados que esa voz universal -pensando en mí- le hacía, que no supo comprender que no era eternidad de lo que hablaba, ni paisajes cosmopolitas, no era de aquel recuerdo de su infancia, ni de su paraíso artificial, eran...


Sólo eran las excusas que él encuentra para hacerme engatusar.

20/6/07


Permíteme
cederte el paso y sonreír
sólo por el puro placer de complacerte,
aunque sepas que no me corresponde,
que no me es natural,
que me desnuda un poco de lo que defiendo.
Permíteme, sencillamente,
quitarte ese mechón de la frente que se escapa,
besarte un poquito en la comisura de los labios
y acariciar cada palabra que dejes aquí,
junto a mi ombligo,
con dedos que ojalá fueran de pianista.
Permíteme decir mil veces,
más de mil veces,
que no puedo parar de reír,
que no puedo contener los impulsos infantiles
que me hacen vulnerable.
Eres tan perfecto ahí,
quebrando las leyes de la gravedad...



Que me olvido de todo y de nada, y se me quedan en flor las ganas de gritar y llorar, de acurrucarme.

18/6/07


¿Qué configura la esencia de un héroe? ¿Qué marca las diferencias entre esa persona única y las demás?
El silencio pesado golpea el suelo reafirmando la gravedad. Cada paso significa un segundo en el espacio, un eco interminable que define todas las paredes del callejón oscuro. Los enormes edificios a ambos lados se levantan como tributos inútiles, ciegos, del progreso, del desilusionador progreso de la humanidad. La primera gota de lluvia arranca un gemir metálico a las escaleras de incendios. Pronto el ruido será atronador en el solitario corredor…
¿Solitario? La única farola encendida chisporrotea y se apaga.
La oscuridad. El monstruo que devora todas nuestras seguridades y nos desprotege en sueños. La oscuridad. El drama del insomne arrinconado frente a la noche. La madre de las pesadillas y la fragilidad de nuestras convicciones. Se apodera de todo. Pero no de él. ¿Qué marca la diferencia entre esa persona única y las demás? ¿Qué hace que en este escenario no vacile?
Batman levanta la mirada al cielo y siente las gotas de lluvia golpear contra la parte descubierta de su rostro. Sonríe extrañamente. Está en su elemento. La oscuridad lo ampara, lo protege, lo perdona siempre a él, su favorito.
Ya no escucha el ruido metálico de la lluvia contra las escaleras. El chisporroteo de la farola no llega a su conciencia. Las sombras están llenas de secretos para él, son mapas que predicen el futuro. Ahora sólo están él y los pasos silenciosos que se acercan a sus espaldas.
Si lo pensáis estaréis tan convencidos como yo, nada podría ser más perfecto que este momento, nada más admirable que el arco que traza la capa negra en el espacio cuando el héroe gira sobre sí mismo y lanza sus armas. La lluvia ha desdibujado su linealidad al cruzarse con el cuerpo del héroe y un gemido breve hace volver el ruido del agua sobre el metal, el chisporreteo de la farola que vuelve a encenderse.
La luz amarillenta brilla en el charco escarlata que rodea el cuerpo inerte del hombre. ¿Por qué no disparó cuando tuvo la oportunidad? Nos preguntamos observando las pistolas que el infeliz aún sostiene entre sus manos crispadas. Quizá no vio la sombra que lo aguardaba amparada por la noche, quizá no entendió el silencio repentino, quizá sólo era su hora y nada más tiene por qué explicarse. Sólo puede parecernos ridículo.
Batman rodea el cadáver y se adentra de nuevo en el oscuro final del callejón sin salida. La puerta entreabierta del edificio que lo observa a su derecha no hace ningún ruido al abrirse. El héroe no vacila, conoce los pasos precisos que tiene que dar, el camino seguro que tiene que seguir y la oscuridad, el silencio, el frío no pueden pararlo, nada significan. Abre puerta tras puerta, sube escalones, rodea esquinas, recorre pasillos.
Y allí está.
¿Qué configura la esencia de un héroe? Volvemos a preguntarnos cuando los ojos azules de la niña nos golpean como faros en la penumbra. Cuando sus brazos níveos rodean el cuello fuerte de Batman y su carita húmeda se apoya en su hombro.
¿Qué configura la esencia de un héroe? Tranquila, todo está bien ahora. Afirma con su voz grave. Lo sé, susurra la criatura.

17/6/07


Raquel cerró el bolso definitivamente vencida. Si no había lápiz de labios era imposible la victoria. Volvió a mirarse en el espejo y sonrió con fingida complicidad, tan fingida que ni si quiera quedó convencida y con gesto agrio se sacó la lengua. El manillar de la puerta del baño estaba húmedo. Se limpió la mano en la falda de tubo y se marchó resoplando.
La cafetería estaba atestada de gente. Los domingos por la tarde muchos decidían escapar de la rutina de un televisor cargado de deportes y películas de serie b. Podría haberse quedado a leer otra novela rosa, en pijama y comiendo helado, al más puro estilo americano, pero había decidido retar al apático domingo.
Se sentó de nuevo en la ridícula silla de diseño y miró a su alrededor. Chicas charlando en alegres grupos mientras cotilleaban sobre cualquier tontería, una pareja comiéndose la boca con inocente descaro, matrimonios con niños que corrían sin piedad por el local y algunos hombres con traje de chaqueta que parecían haberse escapado de una boda comprometida. Era el último café que se tomaba. Cinco minutos más y se iría a casa a volverse a duchar, a rendirse.
A las siete pedía un taxi y se quitaba los zapatos. Malditas interminables tardes de domingo. La próxima vez iría a comer con sus padres.

15/6/07

Imaginaria
ilusoria
desmembrada
falta de verdad
dividida
fantasmagórica
fantástica
ancestral
definitiva
mentira
posibilidad
voladora
quieta
soñable
sensible
narrada
marina
desgraciada
-pero sólo a ratos-
murmurada
pintadada
descrita
desnuda
recorrida
recorrible
besada
mutilada
-sobretodo de ilusiones-
sonriente
avergonzada
diminuta
frágil
ciega
acelerada
tentable
cristalina
acristalada
muda
torpe
despistada
medieval
irritable
risible
susurrante
dramática
-melodramática-
referida
autonombrada
disipable
amante
infantil.


y muchas cosas más que ahora no salen.