13/11/24

redes 
Entro:
fotocopiadoras de odio,
de triunfos, de miseria y mentiras.
Salgo:
mi hija duerme, mi marido
hace la cena. 
El mundo se desdobla,
el ruido acalla la belleza. 
¿Duerme el malvado
a pierna suelta? 

12/11/24

las autoridades pertinentes declararon
el siniestro total cuando te fuiste
dejando huérfanas la cama y la cafetera.
no hubo forma de coser lo que olvidaste,
ni de salvar los discos, la ropa, aquel sillón.
no fue fácil ordenar el derribo total, 
te lo confieso; pero qué gusto 
verlo todo volando por los aires
-polvo eres y en polvo te convertirás-
y agarrar los libros, las heridas, un cuaderno
para coger un tren y que él me viera.
qué gusto que escribiera aquel mensaje
sobre el vestido que nunca te gustó.
así que, al fin y al cabo, gracias, amor
que fuiste tumba y precipicio, 
no puedo celebrar más tu despedida. 

10/11/24

domingo
no aspiro a más que a tu risa,
que a los verbos de mi hija que
a un café y a esta cama en bienvenida. 

9/11/24

de todos los puntos de mi vida
-en exámenes, bordados,
dibujos invisibles, partidos,
derrotas, íes o el carnet-
me quedo, sin dudarlo, 
con los trece que cerraron
la puerta que abriste en mí. 

7/11/24

amarte fue instantáneo
después de escribirnos en los libros,
en las redes, en la fe
durante diez años,
pasamos a escribirnos en las manos.

6/11/24

no creo en el infierno
el infierno es la ausencia de ternura
el demonio hace todas sus cosas aquí

5/11/24

leí a salinas
por primera vez
en una edición de periódico
amputada y probre
con papel reciclado
y veinte o treinta poemas. 
tenía dicisiete años y él
estaba muerto, pero me amaba 
como el chico de clase
como el chico del chat
como el amigo callado
de mi infancia al que nunca recordé. 
me amaba
y por sus versos 
andaba yo de puntillas
sobre tacones de estrellas:
otra y la misma
capaz de descifrar -sin la maestra-
el sentido absoluto 
del poema. fue
un triunfo atávico, de pertenencia,
un salir de la caverna, un effetá.
dejé que la poesía me mirara. 
me hice poeta. 

4/11/24

lunes, seis de la mañana
con el verbo, curto la luz;
instauro la aurora,
alejo las sombras de mis pies,
aparto el mar ignoto y negro
-la desesperanza- y elijo
remar en voz baja. 
mi hija trepa a mi boca,
me pide: canta. 

2/11/24

hay que volver a la normalidad
es alarido la memoria
del barro, queda 
prohibida la herida, la muerte,
la pala, la sed. 
ha dejado de llover;
siguen sin cantar los pájaros.

6/10/24

primero te busqué en la carne
tan llena de esperanza como un buque,
y no estabas.
te busqué en números, en calendarios
anotando el día
en que ibas a llegar para tener
listos los globos y la tarta,
la bienvenida,
pero no estabas. 
entonces te busqué en la sombra
y el miedo se hizo en las habitaciones
y un hueco, tuyo, fue creciéndo dentro
de mi cuerpo expectante
-no sabía si con ruido de pájaros
o de tumba-. 
llegaron los fantasmas, los espejos,
la vida de los otros convertida en una herida
abierta y fulminante 
en la que meter las manos.
y no estabas. 
te busqué en despachos tristes de hospitales
en silencios, tecnicismos, agujas, en pastillas,
tardes largas y temblores.
y no estabas.
de la mano del que amo me adentré en el hielo
en la gélida tundra
en lo azul paralizante
en la eternidad pausada y blanca, casi azul,
en el invierno más vacío de mi vida
donde no pude alimentar osos polares
ni alcanzar estrellas.
y, a pesar del viento, de la ciencia, del
dolor y del cansancio, grité tu nombre. 
una y otra vez, una y otra vez tu nombre.
hija mía. hija
mía.
mi voz te despertó. 
tú te giraste a mí, semilla helada,
tú te aferraste al fuego que tenía:
estabas. 
ya no importaban el frío lacerante, ni la sangre,
ni la duda y ni la muerte, tú
estabas. 
existías más allá de la palabra o el deseo,
más allá del vértigo y la luz,
criatura nueva hiciste
de la búsqueda un camino
y ahora, mamas. 

6/6/24

recogí las piedras que me tirasteis
(mansa) (torpe) (predecible) (rara)
(cándida) (incapaz) y me hice una casa.
-en ella bordo, bebo té, amo y escribo-. 

20/5/24

se una buena hija
se una buena esposa
se una buena madre
se una mujer buena,
una buena mujer
convierte
en panal el pensamiento
y destila miel
allá donde vayas
sin pensar en los zumbidos
sin pensar en lo que no tienes
que pensar
cicatriza pronto
anda recta
mantén el tipo
no vaya a ser que te engorde la felicidad
y te salgan flores por los ojos y por
la boca y todo el mundo sepa
que no eres buena hija
buena esposa buena 
madre 
y todo el mundo sepa
que no te peinas nunca que al besar
abres los ojos
que dices
palabrotas 
que no barres la casa y la ropa
está por recoger que duermes
largas siestas
asida de tu hija como un faro
que la alegría
está en hacer cosas pequeñas
imperfectas torpes desmedidas
que la alegría acaba y empieza
justo ahora