23/5/10

Llevaba en jaulas sus sueños, les daba de comer no sé qué para que se estuviesen quietos y la dejasen dormir. Una vez le pregunté por qué hacía eso, por qué no los liberaba, los dejaba sueltos. Me miró de media luna antes de responder porque tengo miedo.
proscenio
tengo miedo de que apaguen esa luz
-tengo miedo de volver a ser yo-.

21/5/10

-Últimamente pareces distraída -me dijo apartándome el pelo de la cara para mirarme a los ojos-, ¿estás bien?
¿Y qué le iba a decir? ¿Que guardaba ya en cajas para el desván cada una de sus sonrisas? ¿Que sentía pena de mí misma? ¿Que ni siquiera nevaba como si fuera invierno? ¿Que tenía ceniza en los bolsillos y la manzana se me atragantaba cruel en la garganta? ¿Qué le iba a decir? ¿Que estaba muerta?
una batalla campal
sólo soy paciente para mi enemigo
,
te dije jurándote la vida, ten fe

20/5/10

fantaseándonos
Nos he imaginado juntos,
me dices confesando
lo que ya los dos sabemos,
lo que siempre ha sido así,
que somos una pieza más
de un ideario llamado futuro
con el que fantaseamos
cuando el mundo va
demasiado mal para rendirnos.
Y me pregunto, mientras hablas,
cómo habría sido
cruzarme contigo en una calle,
tropezarnos cotidianos,
hasta medirnos con la boca
la distancia entre el hombro y el pie,
entre tu amor y mis manos,
cómo habría sido despertarnos
en esta cama que ninguno conocemos.
La realidad llama a la puerta.
Y nos abandonamos,
condenados a la inexistencia,
aunque tú pienses que te espero
cuando vuelves del trabajo
y yo haya preparado
una cena fría para dos,
nos abandonamos.

19/5/10

porque es tarde y viene lloviendo
tengo sueño, corazón
y hambre de besos
cuando el dolor es grande
Cuando el dolor es grande
quiero pintar mi cuerpo de azul
-también quiero romper cosas,
pero todavía me domino
y pienso que después
tendré que recogerlas,
porque no soy la protagonista
de una película de ficción
ni tú vas a venir a rescatarme-.

Cuando el dolor es grande
quiero llenar de agua,
como en Big fish,
mi bañera y tumbarme
con la ropa puesta
emulando, a lo cobarde,
a una flacucha Alfonsina.

Si es así, si el dolor es grande
y ya no sé cómo parar,
imagino que prendo fuego a los libros,
que voy a tener la paciencia de quedarme
sentada durante horas
en la misma posición
-pero me aburro y friego platos,
arreglo los armarios
o pongo en hora los relojes-.

Cuando el dolor es grande
fantaseo que me encuentran
desnuda y muerta en una calle,
que tú te enteras,
como siempre, tarde
y ando bajo tierra, calentita,
si apareces lampiño y con flores
tan horribles como todas.

Pero cuando sucede así
-cuando el dolor es grande
como estas tardes infinitas-
ando y canto por la calle
como si hubiese
convertido en escenario esta ilusión
y la salvación universal dependiese
del control con que te digo
que te quiero,
que estoy bien,
que no se ha muerto nadie.
you don't know anything about me
mentirnos, dijiste comiéndome la vida,
es la única manera de salvarnos.

18/5/10

A veces escribo al hombre que nunca tuve y que no existe,
al que añoro cuando bajo la cama se me apilan los muertos,
como aquella noche en que desperté de madrugada
deseando que volvieras a abrazarme
porque tenía miedo y estaba cansada y sola.

Hay algo terrible en todo esto,
quiero decir,
en echar de menos lo que nunca se ha tenido,
por ejemplo tú,
todos mis hijos,
el ruido que haces cuando te afeitas para una entrevista de trabajo
o la carita de Javier cuando se duerme entre mis brazos.

Sí, hay algo de cruel en todo esto
de soñar con un futuro que no es
como si Ariel jamás hubiese conseguido tener piernas
y yo me hubiese quedado en un principio interminable.

A veces escribo al hombre que nunca tuve
que no me hizo el amor, que no colonizó mis horizontes,
entonces se abre un vértigo capaz desde mi carne
como cuando, de una bofetada, tu madre te bajaba
del barco que habías improvisado
antes de ir otra mañana al colegio.

A veces escribo al hombre que no existe
como una víctima idiota de todos esos cuentos de la infancia
con mujeres sumisas, silenciosas, pálidas de enfermedad,
muertas de hambre
y hay
algo de terrible en todo esto.
Supe que su cama se había hecho un pozo, por el gemido roto que escapó de sus labios cuando apagaron la luz. Va a ahogarse, temí refugiado entre mis mantas. La escuché durante horas. Al amanecer sonreía, como siempre, y yo seguía sin entender nada.

17/5/10

1.
Está la tierra llena de muertos de ninguna parte
cuando te despides de mi abismo
como si no estuviera en primavera. *

2.
gritó quijote molinos
y dije que había pisado gigantes

3.
el mar me dio las gracias por la sal
y en cada rincón donde sembré lágrimas
habían crecido cerezos silenciosos

16/5/10

Cuando escucho ciertas notas
en la radio que improviso por las tardes
me traslado a los meses de verano
-no importa que hoy esté leyendo
a Joan Margarit en un hostel barato -,
mi corazón se incendia de noches y oleajes,
sintiendo que vas a secuestrarme otra semana
para alejarme del mundo, de mis padres y el recuerdo,
como hacías antes.


*