háblame de amor,
y de palabras.
(ni si quiera sé si es mío)
16/10/07
15/10/07

Hoy soñé con cosas extrañas, como siempre, soñé que experimentaba veinte escenas de amor y que después me obligaban a volver a entrar en la máquina para experimentar diez escenas de odio. Eran menos, lo sé, pero me dio tanto miedo sólo pensarlo que me desperté de golpe.
Después soñé que caminaba por un bosque, entre las montañas, y corría agua cerca, de camino a una catedral de tierra enorme como el valle. En la puerta la gente esperaba para ir a una boda y a mí se me hizo de noche sin linterna, pero no tenía miedo, aunque el perro con cara de hombre me mirase desde la tapia.
Robé bolígrafos de cajas de cartón llenas de ceras de colores, y quise quedármelas todas y pintar círculos, pero no tenía tiempo para tantas cosas. Los espejos daban al restaurante y yo tenía que salir, tenía que volver a casa.
Y él, él no me quería lo suficiente.
Wendy ha estado cosiendo calcetines, tanto tanto que no le ha dado tiempo a salir de la casa del árbol. (suspiro)
3/10/07
2/10/07

dicen que fue por una batalla vieja, dicen que fue por maldecir de vuelo al mismo dios, dicen que por imitar a los ángeles sin serlo, por reflejarse en los charcos o por servir de montura a los diablos pequeños...
no, yo sé, yo sé que fueron condenados por repetirme muy quedo, con cada aleteo inalterable, tu nombre.
24/9/07
19/9/07
No creo en dios, ni en las hadas. No creo en la magia, ni en la suerte, ni buena ni mala. No creo en fantasmas, espíritus, fuegos fatuos o cosas por el estilo. Puedo decir que para nada creo en los flechazos, no creo en el destino, las señales ni las casualidades. No creo en la bondad natural de las personas, no creo en el amor. (Dijo apagando el cigarrillo en el cenicero de cristal tallado)
Yo sí... (Susurró ella bajando los ojos a la taza de café humeante que rodeaba con las manos).
11/9/07
5/9/07
4/9/07
3/9/07
Londres se escribe en rojo, en el rojo de las cabinas y los autobuses, de los semáforos que siempre me llevan la contraria.
Londres tararea sonidos por las calles, sonidos de voces mezcladas en idiomas conocidos y desconocidos.
Londres guarda secretos en los rincones, secretos de calles colmadas de flores, de bares con las puertas llenas de trajes riendo después del trabajo, secretos de parques repletos de hadas y niños blanquitos.
Londres esconde rincones cargados de magia para sorprendente por cualquier calle por la que has pasado quinientas veces. Rincones con librerías diminutas, jardines antiguos y bancos dedicados a viejos amantes.
Londres alberga mil cielos: con nubes, cargados de estrellas, preñados de violetas al atardecer cuando la lluvia amaina y sólo nos queda nuestro reflejo en los charcos.
Londres tiene enormes ventanas de colores blancos y puertas azules o verdes, amarillas o rojas... como todo lo que siento.
Londres refugia en su seno árboles enormes que saben la historia de todos aquellos que anduvieron vagando bajo sus sombras, y las dicen muy bajito, como oraciones. Quizá mañana hablen de mí a los otros, a los inimaginados, los hombres futuros.
Londres, conociéndome incompleta, se queda con una parte de mí, muy pequeña, casi olvidada, que canta canciones de ausencia y posibilidad, canciones muy viejas.
12/8/07
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