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27/12/11

qué fértil es tu tierra para sembrarla
para abandonar mis verbos o cimentar
naranjos bajo los que cantar
qué milimétrica tu luz, colmando
cada uno de mis ovillados rincones
cuando pierdo el tiempo en tu pelo y en tu barba
cuando crecen mis palabras en tu cuello
y el infierno es el lugar lejano
desde el que nos miran los otros.

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